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¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE UN SOLDADO DE CABALLERÍA Y UN SOLDADO DE INFANTERÍA?

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«Vale más terminar un asunto que comenzarlo. Vale más ser paciente que valiente». Eclesiastés 7: 8

Al comienzo, los ejércitos estaban formados por miles de soldados que iban a pie, llamados infantería, y por otro grupo mucho menos numeroso de soldados que iban a caballo: la caballería. La infantería, como avanzaba a pie, era lenta. La caballería (que hoy en día no va a caballo sino en tanques y helicópteros), cubría el terreno rápidamente, puesto que los caballos permiten un avance mucho más veloz que ir a pie.

Cuando un jinete domina a su caballo se siente poderoso, valiente, rápido... le parece que puede alcanzar grandes cosas en poco tiempo. ¿Cómo te sientes tú cuando dominas algo con rapidez? Por ejemplo, si te aprendes rápidamente la tabla de multiplicar o las reglas de ortografía, ¿te sientes importante e inteligente? Eso le pasa a todo el mundo. Pero es importante tener en cuenta que muchas batallas en esta vida no se ganan con rapidez, ingenio y poder interior. Las batallas más importantes se obtienen con paciencia, fe y confianza en el poder de Dios. En la batalla de la fe, somos soldados de infantería porque los frutos del Espíritu se van recibiendo con el tiempo y la práctica.

Aquí tienes un versículo para que pienses en esto hoy: «Vale más terminar un asunto que comenzarlo. Vale más ser paciente que valiente» (Eclesiastés 7:8).

Desafío: Haz una lista de actividades diarias que requieren paciencia. Ora para obtenerla.