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¿Qué hago cuando me provocan y quieren pelear conmigo?

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«La mente tranquila es vida para el cuerpo, pero la envidia corroe hasta los huesos». Proverbios 14:30

Marcos tiene tu edad, y asiste desde muy pequeñito a clases de artes marciales. Además, es el niño más alto de su clase. Tiene todas las características para ganar todas las peleas, pero tanto sus maestros de artes marciales como su papá le enseñaron que pelear no sirve para nada, y que debe evitar responder a cualquier provocación. Pelear es la última opción y es solo para defenderse.

La Biblia cuenta la historia del primer rey de Israel, que se llamaba Saúl. A pesar de que era el hombre más poderoso del reino, Saúl comenzó a tener celos y envidia del joven David, porque había vencido al gigante Goliat. Por culpa de que Saúl no supo dominar sus sentimientos negativos, David tuvo que huir de él y formar su propio ejército de guerreros que sabían usar el arco y lanzar piedras con hondas. Pero David no quería pelear contra el rey Saúl, sino que quería obedecer a Dios. Su ejército lo formó para defenderse, no para atacar.

Los sentimientos malos como la envidia y los celos no nos dejan vivir en paz. Por eso, si alguna vez los sientes, pide ayuda a Jesús. «La mente tranquila es vida para el cuerpo, pero la envidia corroe hasta los huesos» (Proverbios 14:30).

Desafío: Dibuja cómo te imaginas el rostro de alguien que está celoso o que siente envidia, y luego el de alguien que tiene paz.