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¿Hay algo de lo que no debemos reírnos?

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«Entonces nuestra boca y nuestros labios se llenaron de risas y gritos de alegría». Salmo 126:2

Hoy, intenta analizar qué cosas son las que te hacen reír. Por ejemplo: cuando te cuentan un chiste; cuando ves muñequitos en la tele; cuando tienes una buena nota en la escuela; cuando estás contento por algo... ¿Alguna vez te has reído porque alguien te ha dicho algo que te parecía imposible que se cumpliera? Ya sé que es una razón extraña para reírse, pero es la razón por la que se rio Sara, la esposa de Abraham. ¿Quieres saber qué fue lo que pasó?

Un día, Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda. Cuando levantó la vista, vio que tres hombres estaban de pie, frente a él. Al verlos se levantó rápidamente y le pidió a Sara que preparase comida para atenderlos. Mientras esperaban, uno de ellos dijo que, al año siguiente, Sara iba a tener un bebé. Ella escuchó esas palabras y comenzó a reírse mucho, porque era ya anciana y las mujeres ancianas no pueden ser mamás. Sin embargo, Dios cumplió su promesa, pues al año siguiente, Sara tenía en sus brazos a su amado hijo. Ya ves, una vez más, que no hay nada imposible para Dios.

¿Sabes? De las cosas de Dios nunca hay que reírse, solo hay que aceptarlas por fe y respetarlas en todo momento. Cuando sí nos vamos a reír de verdad y más que nunca es cuando veamos cara a cara a Jesús. «Entonces nuestra boca y nuestros labios se llenaron de risas y gritos de alegría; entonces los paganos decían: "¡El Señor ha hecho grandes cosas por ellos!"; (Salmo 126:2).

Desafío: Piensa en algo que te cause mucha risa y cuéntaselo a tu mejor amigo, así pueden reírse juntos.