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¿Es malo trabajar?

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«El que hace bien su trabajo, estará al servicio de reyes y no de gente insignificante». Proverbios 22:29

Si te fijas en tu propio cuerpo, te darás cuenta de que Dios ha creado todos los órganos para que puedan trabajar en armonía. Así por ejemplo, fíjate en tus manos. Los dedos de las manos se complementan de manera perfecta para que puedas hacer trabajos manuales. Cada dedo cumple una función y, todos juntos, te permiten hacer grandes cosas.

Hay gente a la que no le gusta trabajar y sueñan con una vida de ganar dinero sin tener que hacer nada. Pero déjame decirte que eso no es lo que Dios quiere para nosotros, Dios sabía que el trabajo es bueno y saludable para el ser humano, por eso le encargó al primer hombre que trabajara y cuidara el huerto del Edén (Génesis 2: 15). Y así lo hizo Adán. Ahora bien, después del pecado, Adán y Eva se fueron del Edén y trabajar se hizo más duro (Génesis 3: 17–19). Mucha gente lo ve hoy como una maldición, pero el trabajo es una bendición. Nos permite ganarnos el pan dignamente, desarrollar nuestra inteligencia, relacionarnos con otras personas y crecer en todos los sentidos.

Haz las tareas que te piden con alegría. Aprende todo lo que te enseñan porque te será muy útil para tu vida. Y nunca olvides que «el que hace bien su trabajo, estará al servicio de reyes y no de gente insignificante» (Proverbios 22:29).

Desafío: Escribe las tareas que más te gusta hacer y las que menos. Elige una de cada grupo y hazlas con alegría.