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¿Por qué las ciudades antiguas estaban amuralladas?

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«Si tú actúas con pureza y rectitud, él velará por ti». Job 8: 6

Las murallas han sido el primer medio de protección y defensa de las ciudades. Para eso se construían, para que la ciudad quedara dentro de ellas y, de ese modo, fuera más difícil atacarlas. En su mayoría, las murallas eran muros de piedra, cemento o ladrillo, que son materiales muy fuertes y difíciles de derribar. Las murallas solo se podían cruzar entrando por las puertas. En las ciudades modernas ya no se construyen murallas, porque sería ponerle límite al crecimiento, y esto no tendría mucho sentido.

En la Biblia hay varios relatos de experiencias que tienen que ver con murallas. Por ejemplo, el de la reconstrucción de la muralla de Jerusalén. Luego que el pueblo judío estuvo cautivo en Babilonia y regresó a Jerusalén, la primera tarea que hicieron fue reconstruir la muralla. Mientras lo hacían, el profeta Nehemías tenía que animar al pueblo y a la vez defenderlos de las burlas de los enemigos. ¡Fue un trabajo bastante arduo para el profeta!

En nuestra vida espiritual, es bueno que tengamos murallas, es decir, que levantemos bien alto nuestra fe cristiana mediante el estudio de la Palabra, para defendernos del enemigo. Necesitamos proteger nuestra vida del pecado y la maldad. «Si tú actúas con pureza y rectitud, él velará por ti» (Job 8:6).

Desafío:Dibuja una muralla con una regla y pinta las piedras. Escribe sobre ella el versículo de hoy como si fuera un grafiti.