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¿Cómo evitar las burlas?

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«No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha». Gálatas 6:7

Vivimos en un planeta contaminado por el pecado, así que no tiene sentido esperar que las cosas sean aquí tan maravillosas como lo son en el cielo o como lo eran antes del pecado. Hay gente que piensa y actúa de maneras incomprensibles para un cristiano. Entre ellos están esas personas que se burlan de los demás cada vez que tienen la oportunidad. Sí, ya sé que eso hace daño, pero cuando tú te quieres a ti mismo y sabes que Jesús dio su vida por ti, entonces las burlas de los demás dejan de ofenderte tanto. Solo ofenden cuando te las crees. No te las creas.

Si te sirve de algo, mucha gente se burló de los primeros discípulos de Cristo, hace ya dos mil años. Antes de ascender al cielo, Jesús pidió a un grupo que fueran por los lugares enseñando y ayudando a la gente. Este grupo, que estaba formado por setenta y dos personas, proclamaron el evangelio en Antioquía, donde les colocaron un apodo burlesco. ¿Sabes cuál era ese apodo? «Cristianos». Hoy esa palabra es buena, pero entonces la usaron para ridiculizarlos.

Burlarse de otro no ayuda ni al que se burla ni al que recibe la burla. Más bien los aleja y crea una relación tirante. Además, la burla es como un bumerang: lo que decimos o hacemos vuelve a nosotros. El apóstol Pablo nos dice: «No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha» (Gálatas 6:7). Si siembras burla, cosecharás burla.

Desafío:¿Alguna vez te has burlado de alguien? ¡Pídele perdón si aún no lo has hecho!