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¿Qué es la tolerancia?

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«Den a todos el debido respeto. Amen a los hermanos, reverencien a Dios». 1 Pedro 2:17

Supongo que ya te has dado cuenta de que todos somos diferentes. Esto no es malo, es bueno; nos permite crecer si tenemos la actitud correcta. El problema es que, a veces, solo nos gusta estar con gente que piensa y se ve como nosotros. A esas personas las tratamos mejor y a las que son diferentes las tratamos peor. Por ejemplo, si una niña de tu clase viste mal, no quieres que forme parte de tu grupo de amiguitos; o si un niño del recreo juega al fútbol peor que tú, no quieres que esté en tu equipo. Eso es ser intolerante. Ser tolerante es aceptar al otro tal como es y saber que, al relacionarnos con esa persona diferente a nosotros, vamos a aprender y a crecer juntos.

Ser tolerante no significa renunciar a tus creencias. Tú puedes ser tú, amigo de Jesús y orgulloso de tus raíces, y al mismo tiempo tratar bien a los que tienen otras raíces y creencias. Esto fue lo que hizo Jesús. Él nunca dejó de creer en Dios ni de ser fiel a su misión, pero no fue intolerante con la gente. En su época era común entre los judíos rechazar a los gentiles; entre los hombres, tratar como inferiores a las mujeres; o entre los discípulos, mirar por encima del hombro a niños y leprosos. Pero Jesús, sin dejar de ser el mismo, aceptó a los gentiles; trató con igualdad a las mujeres; pidió que dejaran a los niños acercarse a él; y sano a leprosos.

Ser tolerante es eso: amar a los demás porque Dios los ama, tratarlos bien, con respeto, sin tener que renunciar a lo que somos o creemos. Como dice la Biblia: «Den a todos el debido respeto. Amen a los hermanos, reverencien a Dios» (1 Pedro 2: 17).

Desafío:Escribe este corto versículo en un papel y llévalo contigo en un bolsillo para recordar la lección de hoy.