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¿Por qué era tan famoso el pozo de Jacob?

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«El que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotara dándole vida eterna». Juan 4: 14

Cuando Jacob regresó a Canaán con su familia y su ganado, acampó cerca de la ciudad de Siquem y compró el terreno en el que vivía. Para no entrar en conflicto con los pobladores de la región, Jacob cavó un pozo del cual extraer agua para mantener a su gente y a sus animales. Como seguro recordarás, Jacob es Israel, de donde viene el pueblo israelita; por lo tanto, el pozo de Jacob es el pozo del patriarca de Israel. Así que imagínate si será importante. Pero hay otra razón por la que es importante este pozo.

Muchos años más tarde, Jesús viajaba con sus discípulos a Samaria. Era cerca del mediodía y, mientras él descansaba junto al pozo de Jacob, sus discípulos fueron a buscar comida. De pronto se acercó una mujer que iba a sacar agua del pozo. Jesús le pidió que le diera de beber y se puso a conversar con ella. En esa conversación, la mujer samaritana se convirtió, pues se dio cuenta de que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios. Así que el pozo ya no solo es famoso porque lo cavó el patriarca de Israel, sino porque en él estuvo Jesús, charlando con una mujer e invitándola a aceptarlo como su Salvador.

¿Sabías que la misma invitación que le hizo Jesús a la samaritana te la hace hoy a ti? Jesús te dice esta mañana: «El que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna» (Juan 4: 14). Esa agua no es el agua de la llave o de un pozo o de una botella, esa agua es la Palabra de Dios, la fe, la relación con Jesús.

Desafío:Dibuja un pozo de agua y abajo escribe el versículo que aprendimos hoy. Piensa en su significado.