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Falta poco

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“Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37).

Los Heraldos del Rey realizaban una caravana por el Estado brasileño de Mato Grosso. Terminada una de las presentaciones, una mujer, llamada Darlene Aguiar, entregó a los integrantes del cuarteto una carta en la que compartía su testimonio. En el texto, decía que su familia había recibido la noticia de que su madre tenía cáncer. A causa de la enfermedad, la familia tuvo que mudarse de Lambari d’Oeste, una pequeña ciudad del interior, a Varzea Grande, cerca de la capital, donde la madre podría realizar el tratamiento de una manera más adecuada. En esa época, Darlene tenía apenas trece años, y sintió el haber tenido que alejarse de amigos de la iglesia y de los familiares.

Al llegar a la nueva ciudad, rápidamente su madre inició el tratamiento indicado, y aquella enfermedad terminal llegó a ser declarada eliminada, remitida. La felicidad volvió a la familia. Lamentablemente, la enfermedad retornó con metástasis en los pulmones. La situación se hizo peor, y cuando clínicamente ya no había más chances de cura la canción “Solo un poco más” entró en la vida de Darlene y de su madre. Después de eso, ella escuchó a la madre cantando muchas veces: “Es solo un poco más, un poquito más...” La esperanza de la melodía inundó su corazón. “En poco tiempo voy a dormir en el Señor, y nos volveremos a encontrar; no va a demorar”, decía la madre, con el sentimiento de que su vida estaba llegando al final.

Después del período de tratamiento, todos volvieron a la pequeña ciudad del interior. Un mes después, la madre de Darlene falleció, el día 3 de febrero de 2014. Fue un momento muy triste para ella y para su familia. Pero algo quedó marcado: la madre, antes de su muerte, pidió que la canción “Solo un poco más” se cantara en su funeral. El pedido se atendió, y durante la ceremonia se entonó la canción. Las palabras de aquel himno renovaron la esperanza del próximo reencuentro.

Este canto ha sido escuchado y entonado de un extremo al otro de América del Sur, y ha renovado la seguridad de que no falta mucho para que todo el dolor, la injusticia y el sufrimiento tengan su final, y nuestra esperanza se transforme en una gran realidad. ¡Que esa certeza haga que tú experimentes más confianza el día de hoy!