Regresar

¿Sensacionalismo o evangelismo?

Matutina para Android

Play/Pause Stop
“Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey” (2 Reyes 7:9).

¡No creo más en el regreso de Jesús!" Esas duras palabras me dejaron preocupado. Yo estaba participando en un Grupo pequeño cuando una universitaria disparó esa frase. Aquella noche estudiábamos las señales del regreso de Cristo y todos demostraban mucho interés.

Después de largar aquella “bomba”, la joven se explicó mejor: “Mi abuelo fue adventista y siempre me decía que Jesús estaba volviendo. Nombraba cada una de las señales y afirmaba que difícilmente yo llegaría a la universidad o lograría construir una familia. Él ya falleció y yo continúo aquí... en la universidad”. Sus palabras fueron fuertes, y expresaban un tono de enojo.

Ella no se detuvo, continuó diciendo: “Mi padre ya está jubilado y siempre fue un fiel adventista. Ante cada nueva tragedia, me decía que realmente estábamos llegando al fin de los tiempos. Él tiene la plena seguridad de que va a estar vivo para ver a Jesús regresar. Es tanto sensacionalismo que ya no creo más”.

La conversación llamó mi atención al efecto negativo que tienen sobre la iglesia conferencias, programas y comentarios sensacionalistas sobre las señales de la segunda venida de Jesús. Nuestro eje principal no debe estar en las señales, sino en la preparación para el encuentro con el Señor. Cuando ese es el centro, la motivación es el amor al Señor y a su misión.

Las señales del retorno de Cristo son como un rompecabezas. Cada día las piezas van encajando y el escenario va quedando más claro. No debemos concentramos en las piezas sino en el escenario. A medida que vemos nuestra esperanza hacerse realidad, nuestro deseo pasa a ser ocupar más tiempo ante la presencia del Señor y ayudar a que el mayor número posible de personas se prepare para ese día. A fin de cuentas, es la predicación del “evangelio del reino” (Mat. 24:14) lo que va a definir el regreso de Jesús, y no otras señales del mundo religioso, político, de la naturaleza o de la condición humana.

No podemos exponemos al riesgo de caer en conjeturas e interpretaciones alarmistas, participando de reavivamientos aparentes y peligrosos. Lo más importante es saber cómo está nuestra vida delante del Señor, y cuántos de aquellos que nos rodean ya fueron evangelizados y están preparados para la segunda venida de Jesús.