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Cristo de cara larga

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“E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra” (Marcos 2:2).

Jesús tenía una personalidad atractiva. Por eso, los discípulos lo seguían y las multitudes lo acompañaban por donde fuera. Si hubiese sido alguien amargo, no habrían quedado millares sin comer por escucharlo. Si hubiese sido antipático, las familias no habrían lanzado sus ropas para que él pasara sobre ellas. Jesús atraía a las personas. Su mensaje, su personalidad y su interés no apartaban, sino que aproximaban a la gente a él. Sus actitudes eran parte de su misión.

Nuestro compromiso hoyes ser una extensión viva y moderna del ministerio de Jesús, revelando su carácter, pero también sus actitudes. Por eso. “aquello que se haga para gloria de Dios debe hacerse con alegría, con cánticos de alabanza y acción de gracias no con tristeza y semblante adusto” (El camino a Cristo. p. 88).

Hay un grupo de cristianos que conoció a un Jesús diferente, que nunca existió. Dicen que lo representan, pero viven para señalar los errores de los otros, y siempre tienen una apariencia de sufrimiento; andan con la cara larga y la boca llena de palabras negativas. Para ellos, ser cristiano es ser un sufridor. Como dijo alguien: “Parece que fueron bautizados con agua... de limón”. Toman algunos momentos del ministerio de Jesús, en los que necesitó ser más duro en las palabras o en las actitudes, y los transforman en la regla de su vida.          Nuestra misión es compartir con el mundo una vida cristiana positiva, que cambie cosas, personas y ambientes para mejor. Que odie el pecado, pero que ame al pecador. Que represente a Cristo de manera digna y atraiga a las personas.

Elena de White aconseja: “Ninguno haga repulsiva la religión [...]. No nieguen su profesión de fe mediante la impaciencia el mal genio y el descontento. Permitan que las gracias del Espíritu se manifiesten en bondad, humildad, paciencia, alegría y amor” (Reflejemos a Jesús. p. 360).

Necesitamos ser reconocidos por la coherencia la profundidad y la fidelidad, pero también por el equilibrio, la solidaridad y el amor. Solamente de esa forma vamos a representar a Cristo de manera digna y a atraer a muchas personas hacia él.