Regresar

Marca principal

Matutina para Android

Play/Pause Stop
"El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:8).

¿Cuál será la marca principal del pueblo de Dios en los últimos días? ¿La profundidad teológica, el conocimiento de las profecías o la fidelidad al sábado? ¿La fuerza de las instituciones o el gran crecimiento de miembros?

No hay duda de que esas cosas son importantes, pero solo traen resultado efectivo si son promovidas por el amor. Sin el más noble de los sentimientos, nuestra teología se hace árida, nuestra fidelidad pierde la fuerza y la iglesia no es más que una institución.

En Mateo 25, en el contexto de la Segunda Venida, Jesús fue claro sobre la característica principal de su pueblo. El amor, la compasión y el servicio son características distintivas de aquellos que esperan el regreso de Jesús. Quien no vaya más allá de las palabras e intenciones se quedará fuera del cielo, por una simple razón: "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:8). ¿Cómo estarán en el cielo personas que nunca conocieron a Dios? Estudiar las doctrinas bíblicas, llevar personas al bautismo, liderar la iglesia y mencionar el nombre de Dios no salvará a nadie. Creer en el Señor de todo corazón, amarlo profundamente y entregarle la vida completamente es la receta para la vida eterna.

Cuando amamos a Jesús, comenzamos a imitarlo, seguimos sus pasos, obedecemos sus palabras y practicamos sus obras. Meditar sobre el ejemplo de Jesús todos los días en busca de referencias de cómo comportarse es el objetivo de los cristianos verdaderos. Quien hace eso, con el poder del Espíritu Santo, comienza a amar como Jesús amó. Así, el mundo conoce a Jesús y la iglesia de Dios se distingue.

Hablando sobre nuestro deber de imitar a Jesús, Elena de White dice: "Cada miembro de su iglesia militante debe manifestar las mismas virtudes si quiere unirse a la iglesia triunfante" (Eventos de los últimos días, p.63).

Nuestro mensaje, doctrina, historia y herencia profética, sin duda, servirán de base, pero solo tendrán valor si reproducen el espíritu de Cristo. El Señor no está llamando a un pueblo fuerte en amor pero débil en el mensaje, ni débil en amor y fuerte en el mensaje. Él busca un pueblo fuerte en ambos aspectos.

Las doctrinas con amor son el remedio para el corazón; sin amor, sin embargo, se convierten en un veneno para el alma. Por eso, sé profundo en el mensaje e intenso en el amor.