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Fortaleza de los siglos

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"Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos" (lsaìas 26:4).

Augustus Montague Toplady quedó huérfano de padre cuando aún era pequeño. Fue criado por su madre y, desde temprano, demostraba mucho interés por las cosas espirituales. A los doce años predicó su primer sermón; y a los catorce, comenzó a escribir himnos.

Murió cuando apenas tenía 38 años, pero dejó un legado que ha inspirado a generaciones: el himno "Roca de la eternidad" (Himnario adventista. N" 307). Dos años antes de su muerte, en 1776, escribió un artículo sobre el perdón de Dios, con el objetivo de refutar las declaraciones de John Wesley sobre la perfección cristiana. En la parte final del artículo, agregó el poema "Roca eterna", que años después se transformaría en uno de los himnos más cantados por los cristianos.

Algunos historiadores dicen que el himno fue compuesto mientras Toplady caminaba por la caverna de caliza de Burrington Combe, en Inglaterra. Al ser sorprendido por una tormenta, abrió una hendidura entre las piedras calizas para protegerse y allí compuso la letra.

El himno tiene un mensaje inspirador y nos motiva a establecer la fe sobre el verdadero fundamento, que es Cristo. Al reflexionar sobre la seguridad que podemos encontrar en Jesús. Elena de White escribió: "Por la comunión con Cristo, la piedra viviente, todos los que edifican sobre ese fundamento llegan a ser piedras vivas. [...] Nuestra seguridad eterna depende de nuestra edificación sobre el fundamento seguro. Multitudes están edificando hoy sobre fundamentos que no han sido probados.

Cuando caiga la lluvia, brame la tempestad y vengan las crecientes, su casa caerá, porque no está fundada sobre la Roca eterna, la principal piedra del ángulo. Cristo Jesús" (El Deseado de todas las gentes. p. 551).

Si estamos firmes en Cristo, lograremos enfrentar las luchas de la vida, superar los desafíos espirituales y avanzar firmes en dirección al cielo. Permite que los siguientes versos inunden tu corazón y fortalezcan tu fe: "Roca de la eternidad / fuiste abierta para mí; / sé mi escondedero fiel; / solo encuentro paz en ti".

Aprovecha las palabras de esta poesía y renueva el compromiso de establecer tu vida sobre la Roca, ampliando tu visión sobre el sacrificio de Cristo en la Cruz que otorga poder transformador y esperanza de vida eterna.