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Usa la Biblia

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"Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos" (Jeremías 15:16).

Somos el pueblo de la Biblia. Debemos mantener y profundizar esa visión. Nuestra doctrina está muy bien fundamentada en la Palabra de Dios, los miembros de la iglesia la conocen, y nuestra predicación debe estar profundamente cimentada en su uso y sus palabras.

En cierta ocasión, asistí a un culto en el que el predicador, en su sermón, presentó historias, ilustraciones graciosas, citas de científicos, psicólogos y otros estudiosos, pero ningún pasaje de la Biblia. Para muchos, aquella mañana de sábado fue la única ocasión en que estuvieron accesibles para recibir el alimento espiritual, pero salieron vacíos de la iglesia.

En muchos casos, los predicadores buscan ser modernos, creativos y tecnológicos, y sustituyen el uso de la Biblia por la tecnología. Presentan sermones bien ilustrados en PowerPoint y cosas por el estilo, en los cuales se menciona la Biblia, pero no se la abre. Otras veces, sostienen tabletas, smartphones u otros equipos tecnológicos en las manos, en lugar de la Biblia.

La Biblia es el libro que nos acompaña por toda la vida. Y en ella leemos subrayamos, anotamos, nos emocionamos, dejamos nuestras marcas. Ella registra nuestro caminar con Dios. La Biblia no cambia, siempre está allí, gastada, usada, marcada; pero su contenido no cambia. Por favor, en el púlpito o en la comunión personal, usa tu Biblia.

La Biblia tiene muchas características que la distinguen. Es exclusiva: no es un equipo común que sirve para muchas actividades, entre las cuales está la lectura de la Palabra inspirada. Es única: consagrada y dedicada al encuentro con el Señor. Es motivo de respeto: la cuidamos con cariño y con la solemnidad que le dedicamos a Dios.

No estoy en contra del uso de la tecnología; la uso para lecturas e investigaciones. Puede ser muy útil, ya que existen sitios muy valiosos, buenos materiales y programas que potencian el contenido bíblico. Incluso estos recursos pueden formar parte de lo cotidiano, pero de ninguna manera pueden sustituir el uso de la Santa Biblia. Dejarla de lado o sustituirla por algún equipo puede parecer moderno y tecnológico, pero no tiene el mismo resultado. Por eso, usa siempre tu Biblia y tenla a mano como compañía.