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Las manos de Jesús

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"Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano, y él lo hizo así, y su mano fue restaurada" (Lucas 6:10).

Existe una fuerte relación entre las manos y el trabajo. Con ellas escribimos, cocinamos y conducimos, entre otras cosas. En algunas actividades profesionales, las manos son la prueba inequívoca de una vida de servicio. Nuestro idioma cristalizó la expresión "dar una mano" como sinónimo de trabajar para ayudar a alguien. Si bien es digno trabajar para el sustento propio, "dar una mano" al prójimo es un acto noble, ya que sigue el ejemplo de Jesús.

En el versículo de hoy, Cristo le pide a un hombre que extienda la mano, con el propósito de curarla. No sabemos el desenlace de la vida de aquel personaje, pero las manos restauradas por Jesús siempre ayudan a otros.

Dios está en busca de personas que rechacen el egoísmo. Cuanto más centradas están las personas en sí mismas, menos sensibles son a las necesidades de los otros. Ayudan solo a quienes les interesan, pero terminan solitarias e infelices. La salida: extiende la mano.

El egoísmo ha destruido la salud de mucha gente. Miles de personas viven solamente para ganar dinero y, cuando surge una crisis financiera, unos van a parar al hospital o, incluso, al cementerio, El remedio: extiende la mano.

Las manos extendidas hacen la diferencia para quien da y para quien recibe, ya que "El placer que se siente al hacer bien a otros imparte un resplandor a los sentimientos que se irradia por los nervios, estimula la circulación de la sangre e induce salud mental y física" (Testimonios para la iglesia. t. 4. p. 59).

Después de la Segunda Guerra Mundial, solamente una estatua de Jesús quedó intacta en la iglesia de Frankfurt, con excepción de sus dos manos, que fueron destruidas en un bombardeo, En la planificación para restaurar la iglesia, los constructores decidieron no agregarle manos a la estatua. Eso se convirtió en el pretexto para escribir la linda frase que acompaña al monumento: "Cristo no tiene otras manos fuera de las tuyas", Líbrate del egoísmo y permite que tus manos sean las de Jesús.