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Alimento para la misión

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"Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia" (Salmo 127:1).

En 1932, cuando el Colegio Adventista del Plata, en Entre Ríos, República Argentina, todavía estaba dando sus primeros pasos, se abrió una pequeña fábrica para la producción de trigo y maíz con un sistema casero. El comienzo fue sencillo, con algunas máquinas fabricadas en el taller del colegio.

El grano se cocinaba en una olla a presión y, una vez seco, lo trituraban en un antiguo molino de harina. Así nacía Alimentos Granix. El nombre fue registrado y resistió al paso de las décadas sin perder su validez. Con crecimiento, en 1937 se decidió comprar el primer equipo industrial, fabricado en Inglaterra.

El barco que traía la maquinaria llegó al puerto de Diamante, Entre Ríos, República Argentina. En la plataforma del puerto ya estaba el vehículo asignado para llevarla a destino. Con el barco anclado, el guindaste comenzó su trabajo. Pero antes de que llegase la alegría, vino la desilusión. El guindaste no logró soportar el peso de la máquina y cedió. Así, cayó en las calmas aguas del puerto de Diamante, y el procesador de copos fue a parar al fondo del río.

El seguro envió una nueva máquina desde Inglaterra. Esta vez, la Granose Foods Limited envió a George E. Norris para supervisar la instalación. Cuando el barco llegó al puerto, los líderes decidieron que la fábrica de alimentos debía ser transferida a Buenos Aires.

El 3 de mayo de 1938, se organizó formalmente Alimentos Granix, en un área de 3.200 m2, justo al lado de la Asociación Casa Editora Sudamericana, la editorial de la iglesia para los países de habla hispana de la División Sudamericana.

Con solo tres empleados y la ayuda de su esposa, George E. Norris puso en operación la nueva fábrica. Desde ese humilde comienzo hasta el día de hoy, Granix se convirtió en una empresa líder y referente de alimentos. Gracias al trabajo de cerca de mil empleados, se preparan y distribuyen anualmente 159 millones de unidades de productos.

Granix produce alimentos saludables para cumplir la misión. Después todo, la iglesia no tiene fábricas de alimentos, sino iglesias construidas con formato de fábricas. Cada uno de nosotros también puede dedicar sus dones, influencia o incluso su propio negocio para apoyar la causa de Dios. Él se ocupará de los resultados.