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Iglesia virtual

Matutina para Android

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"No dejando de congregamos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca" (Hebreos 10:25).

Padre, ahora no necesitamos ir más a la iglesia. Aquí en casa estamos mucho mejor". La frase del pequeño niño sorprendió a sus padres, quienes recién se habían sentado cómodamente en el sofá. Era sábado por la mañana y la familia había decidido quedarse en casa, dormir un poco más y ver un sermón por Internet.

En los días actuales, todo está al alcance de la mano en los diferentes modelos de smartphones, tabletas, computadoras o en las grandes pantallas de televisión. La comunicación en línea está ganando espacio, las redes sociales consumen tiempo con la excusa de que conectan a las personas. Las compras o consultas sobre productos migran hacia los medios virtuales y, a pesar de los riesgos, hasta las informaciones sobre síntomas y enfermedades se buscan en Internet. Todos parecen estar cerca, pero se terminan alejando; parecen estar conectados, pero terminan aislados. ¿Será que la sustitución de la iglesia real por la virtual sucede sin perjuicios?

Claro que hay momentos en los que los medios virtuales son una alternativa posible y útil. Por ejemplo, en el caso de personas enfermas o ancianas que no pueden desplazarse hasta la iglesia y reciben el mensaje en casa; o como aquellas personas sinceras que desean conocer la Palabra de Dios, y solo pueden ser alcanzadas de esta forma. Sin embargo, la adoración virtual ¿también es una bendición para aquellos que pueden estar tranquilamente en la iglesia, pero prefieren quedarse en casa?

Es importante recordar que el centro de la adoración está en el Señor y no en nosotros. Cuando los papeles se invierten, y se hacen elecciones basadas en los intereses personales, el enemigo triunfa en sus intentos de poner a la criatura en lugar del Creador. Por más que el mensaje sea presentado por un gran predicador, con la Biblia en mano, es necesario recordar que la adoración no es solo un contenido, sino también una experiencia, y esta no sucede solamente en virtud de una buena predicación, sino que tiene relación directa con el pueblo de Dios y la presencia divina en una reunión de adoración. Una brasa lejos del fuego rápidamente se vuelve carbón. 

Cuando fortalecemos la adoración real y no la sustituimos por la iglesia virtual, obtenemos claros beneficios. Por eso, sigue este consejo bíblico, que tiene una aplicación especial en el tiempo en que vivimos: "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre" (Heb.10:25).

No sustituyas a la iglesia real por la iglesia virtual.