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La mayor oportunidad de la vida

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"Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey... " (Daniel 1:8).

Después de conquistar el territorio judío, Nabucodonosor le pidió a Aspenaz, jefe de los eunucos, que seleccionara jóvenes destacados para que fueran preparados para servirle. Estarían en el palacio y comerían de la mesa del rey durante tres años; luego, comenzarían sus actividades (Dan. 1:3-5). '

En aquel grupo estaban Daniel y sus tres amigos. ¡Era su gran Oportunidad! Fueron elegidos y los llevaron al palacio. Tenían lo mejor del reino y se les abrirían las puertas. No podían perder esa oportunidad. La mayoría de las personas se sometería a las orientaciones para no tener que volver a vivir entre los cautivos. Sin embargo, esa no fue la actitud de los jóvenes hebreos.

En primer lugar, tuvieron la valentía de ser diferentes y decidieron "no contaminarse con la porción de la comida del rey" (Dan. 1:8). Este podría ser un asunto discutible, ya que era una comida seleccionada, de calidad y con algunas cosas permitidas por la ley judía. No obstante, ellos no buscaron la oportunidad de la excepción o la comodidad, sino que decidieron buscar valores más elevados.

Además, optaron por creer en sus convicciones y luchar por ellas. No tuvieron miedo de pedir, perseguir, dar lo mejor de sí y garantizar que la oportunidad fuera muy bien aprovechada. No pelearon ni impusieron, sino que se ganaron la confianza antes de reclamar su derecho.

Ellos también entendieron que ser diferentes significaría asumir un compromiso. En ningún momento pusieron en riesgo su decisión. No fueron radicales en un área y liberales en otra. No pidieron una excepción en la alimentación para después pasarse en la diversión. No buscaron privilegios y después huyeron de la responsabilidad. Ellos sabían que cuando alguien acepta ser diferente es como si se expusiera en un escaparate; entonces los demás comienzan a vigilar su vida y, como consecuencia, los reclamos se intensifican y la responsabilidad aumenta. Por eso, cada día conquistaban más el favor del jefe de los eunucos.

Ya conoces el resultado. El mismo rey reconoció que ellos se hicieron "diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino" (Dan. 1:20). Daniel y sus amigos tuvieron las mismas oportunidades que los demás, pero decidieron ser más fieles en lo poco y honrar su compromiso. Dios recompensó la fidelidad de ellos y recompensar también la tuya siempre y cuando decidas no negociar los valores del Cielo y permanecer fiel.