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Impacientes en el camino

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"Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino" (Números 21:4).

Uno de los momentos más dramáticos de la travesía del pueblo de Israel en el desierto está narrado en Números 21. Cuando los israelitas partieron de la región del monte de Hor, el pueblo "se desanimó por el camino" (vers. 4) y comenzó a hablar duramente "contra Dios y contra Moisés" (vers. 5).

El juicio divino se manifestó rápidamente, y "serpientes ardientes  los atacaron y murió mucho pueblo de Israel" (vers. 6). La tragedia los desanimó profundamente, y ellos, arrepentidos, fueron a Moisés. Como siempre. Dios estaba listo para ofrecerles su gracia, salvación y restauración. Así, se levantó una serpiente de bronce, y todos los que la miraban se curaban (vers. 8. 9).

¡Qué tremenda lección para nuestros días! ¿Qué ha sucedido en nuestra caminata, como pueblo del advenimiento en dirección al Cielo? ¿Cómo te has portado tú en esta caminata? Para que no te desanimes en el camino, practica alguna de las actitudes fundamentales:

Cambia la crítica por la oración.Si crees que las cosas no deberían ser como son, busca más a Dios y agita menos a los hombres, pues el Señor es quien dirige esta iglesia, a pesar de nuestras limitaciones.

Agradece más y murmura menos. Recibimos bendiciones mucho mayores que las privaciones que enfrentamos. Desarrolla un corazón agradecido. La gratitud cura las heridas del corazón.

Espera en el tiempo de Dios.No quieras hacer tú mismo lo que crees que Dios debería hacer. Él tiene un tiempo indicado para actuar.

Mantente lejos de la especulación.Cuidado con tantas teorías, cálculos proféticos, cartas misteriosas, descubrimientos raros, señales secretas y tantas cosas que circulan por Internet o que divulgan algunos predicadores alarmistas. Como iglesia, no necesitamos de tanta novedad, sino de más profundidad en la Palabra de Dios.

No pierdas el objetivo. Nuestros ojos deben estar más concentrados en la llegada y menos en el camino. Para eso, debemos cuidar el presente, pero invertir en el futuro.

Mira al Salvador. Así como hubo gracia, cura y restauración para los impacientes y desanimados del camino, cuando miraron a la serpiente levantada en un asta. Hay también esperanza para aquellos que miran al Salvador levantado en la cruz. Ese es el mejor remedio para que permanezcamos firmes.