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Egoísmo

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"También debes saber que en los tiempos últimos vendrán días difíciles. Los hombres serán egoístas... " (2 Tímoteo 3:1, 2, DHH).

¿Te diste cuenta de que el ser humano está cada vez más necesitado de atención, elogios y aprobación, y busca ser el centro de todo? Cada día aparece una nueva tendencia que promete la realización personal. Sin embargo, por detrás el orgullo, un sentimiento peligroso que destruye todo lo que mete ofrecer.

Elena de White nos da una advertencia al respecto: "El egoísmo es la da de la depravación, y debido a que los seres humanos han cedido a su poder, hoy se ve en el mundo lo opuesto a la obediencia a Dios. Las naciones, las familias y los individuos están deseosos de convertirse ellos mismos en la figura central" (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 30).

El egoísmo es el fundamento del pecado. Por eso, ten cuidado con aquello que viene disfrazado de realización personal, satisfacción y placer, pero solo alimenta el sentimiento egoísta que nació en el corazón de Lucifer en el cielo.

Solo para tener una idea de lo que es el egoísmo, en 2017, una mujer soltera, de cuarenta años, decidió hacer su ceremonia de casamiento con vestido blanco, velo, un pastel de tres pisos, setenta invitados y ningún novio. Eso mismo: ningún novio. Ella decidió casarse consigo misma en una ceremonia sin valor legal, pero que para ella representó el símbolo de su amor propio.

Ella dice ser la primera y única mujer en hacer este tipo de celebración. Pero en los Estados Unidos, por ejemplo, ya existe un sitio que vende kits con alianzas y tarjetas con mensajes positivos para los "auto casamientos" de quienes quieran celebrar el amor consigo mismos.

Cuando Lucifer se reveló en el cielo, el sentimiento que nació en su corazón fue el egocentrismo. En Isaías 14:13 y 14, se hallan registradas cinco menciones de lo que el querubín pensaba acerca de sí mismo. Esto revela su autoidolatría. Desde que logró infectar al ser humano con ese mal, todos somos inclinados a pensar y actuar de la misma manera.

A fin de controlar el yo y no caer en el egocentrismo, recomiendo dos actitudes: 1) un cambio de dirección, sacando al yo del centro de tu vida y poniendo primeramente el reino de Dios" (Mat. 6:33); y 2) una búsqueda permanente de santificación "sin la cual nadie verá al Señor" (Heb. 12:14).

Cuanto más busques a Dios, más vacío será el yo. Tu corazón estará en aquello que realmente tiene valor de eternidad y no caerá en las trampas del enemigo.