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Probar para explicar

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“…sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!" (Mateo 16:3).

Las cosas de Dios no pueden ser descubiertas por la razón. Esa es la verdad que muchos hombres de gran talento se negaron a reconocer. En la ciencia, Charles Darwin y Stephen Hawking; en la filosofía, Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche; en psicología, Sigmund Freud, por citar algunos ejemplos. Capaces y preparados en sus ramas de actividades, decidieron usar su conocimiento para negar la existencia de Dios o para disminuir la importancia del Creador.

Algunos se basaron en los valores y las enseñanzas religiosas que recibieron para construir un concepto erróneo de Dios. Nunca probaron ir a la Biblia con humildad y al Señor con sinceridad. Sobre este tipo de personas, alguien comentó: "Si tú no crees en Dios, primero dime qué dios es ese, porque yo también puedo no creer en él como tú".

Ser profundo en cuestiones técnicas, profesionales, académicas o científicas no garantiza la capacidad de entender las cuestiones espirituales.

Después de todo, los asuntos de Dios se disciernen espiritualmente (1 Coro 2:14). Una persona puede teorizar y desarrollar conceptos e ideas propias, pero habla de algo que no entiende porque no vive con Jesús y ni le entrega su corazón.

Muchos son capaces, incluso, de describir la ciencia de los cielos, pero no pueden reconocer las señales de los tiempos. Billy Graham decía: "Una persona puede ser intelectualmente brillante, pero espiritualmente ignorante". La lucidez y la sabiduría espiritual no vienen de los libros, sino de la experiencia con el Señor.

Hay otra lista de científicos destacados que no intentaron explicar a Dios, sino que se dedicaron a experimentado y comenzaron a creer en él.

No vieron ninguna incompatibilidad entre fe y ciencia. Johannes Kepler, Blaise Pascal, Samuel Morse, Nikola Tesla, Louis Pasteur, Galileo Galilel e Isaac Newton son algunos ejemplos. Ellos fueron profundos no solo en la ciencia sino también en la Palabra. Así, aprendieron a discernir tanto los cielos como las señales de los tiempos. Fueron hombres completos no solo en los temas científicos y académicos, sino también en las cuestiones espirituales.

No tengas miedo de desarrollar toda tu capacidad intelectual. Si buscas a Dios en primer lugar, el conocimiento y la fe andarán siempre tomados de la mano en tu vida.