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Continúa creciendo

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"Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres" (Lucas 2:52).

El Everest, el monte más alto del mundo, ejerce un increíble poder de atracción y desafío para los aventureros. Hasta 2006, 8.030 personas habían intentado escalar sus 8.848 metros. Doscientos doce no volvieron. Los registros indican que el 56 % de esas personas murieron después de alcanzar la cima.

Anualmente, más de 60 mil turistas visitan la región, y cerca de 1.300 alpinistas intentan escalar esa montaña helada, en una travesía que lleva cerca de cuarenta días.

Edmund Hillary fue el primer hombre en llegar a la cima. Su conquista fue en compañía de su guía nepalés, Tenzinhg Norgay, a las 11:30 del 29 de mayo de 1953, hace exactamente 66 años. Ambos permanecieron solamente quince minutos en la cima, a una temperatura de 27 grados bajo cero: observaron el paisaje y comenzaron el descenso.

Antes de la conquista, sin embargo, Edmund había participado de una expedición neozelandesa, en 1951, que fracasó en el intento de subir el Everest. Algunos registros dicen que, a pesar de ese fracaso, recibió una invitación de los ingleses para hablar ante una numerosa platea. Hillary comenzó a describir sus dificultades. Y, a pesar de los aplausos, decía sentirse frustrado e incapaz. En un momento, soltó el micrófono, se acercó al dibujo enorme que ilustraba su recorrido y gritó: "Monte Everest, me venciste la primera vez. Pero yo te venceré a ti el próximo año, por una razón muy simple: tú ya llegaste al máximo de tu altura; sin embargo, yo continúo creciendo".

En 1953, Edmund se unió a un equipo británico compuesto por cuatrocientas personas. Todos, excepto él y su guía, fueron quedando por el camino, pero ellos llegaron a la cima. Su conquista coincidió con la coronación de la Reina Isabel II, a quien él le dedicó la conquista. Más de cuarenta años después, un equipo de investigaciones descubrió que el Everest continúa creciendo cerca de cuatro milímetros por año, pero eso no importa, porque Hillary creció mucho más.

No sé cuál es tu Everest, pero quiero desafiarte a continuar creciendo. Elena de White nos estimula a no desistir: "Donde haya voluntad para hacer algo, Dios abrirá el camino" (Obreros evangélicos, p. 447).

Según los evangelios, Jesús crecía en todas las áreas. ¿No deberíamos seguir su ejemplo? En las cuestiones estudiantiles o profesionales, y especialmente en las espirituales, la victoria nunca pertenece a los conformistas, desanimados o derrotados, sino a quienes levantan la cabeza, confían en el Señor y siguen adelante.