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La gracia es suficiente

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"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad... " (2 Corintios 12:9).

Después de pedirle insistentemente a Dios algo justo, necesario y urgente, ¿quedarías satisfecho si solo escucharas: "Mi gracia te basta"? Tal vez tú estés clamando por la cura de una enfermedad, por un empleo, por la restauración de tu familia, la liberación de las drogas de un hijo, la victoria sobre la tentación, pero Dios te responde solo eso. Esa fue la experiencia de Pablo al enfrentar su "espina en la carne". No era solo una irritación en la piel, sino algo que lo hacía sufrir intensamente.

Puede haber sido su lucha contra la tentación y el pecado. Después de todo, él mismo habla sobre su batalla personal, cuando era dominado por el mal, y sobre su incapacidad de hacer el bien que deseaba (Rom. 7:19, 20).

También puede haber sido la terrible oposición que enfrentaba. Muchos cuestionaban lo genuino de su apostolado, otros cuestionaban su mensaje de gracia (2 Coro 12:11, 12; 1 Cor. 9). Puede haber sido la carga pesada que llevaba al sufrir un martirio casi permanente para predicar el evangelio (2 Coro 11:23-27). Tal vez simplemente le estaba pidiendo a Dios que su carga fuera aliviada.

Puede haber sido su debilidad física o la dificultad en la visión. En Gálatas 6:11 y 17, él sugiere que algo no andaba bien en sus ojos. Posiblemente, Pablo nunca se haya recuperado completamente de su viaje a Damasco. La visión clara de Cristo glorificado puede haberle costado la visión física.

También puede haber sido su dificultad para predicar, ya que lo acusaban de que su "presencia corporal [era] débil, y la palabra menospreciable" (2 Cor.10:10). Es posible que él haya tenido dificultad para hablar. Tal vez Pablo no fue aquel gran orador que imaginamos.

¿Crees que Pablo habría sido un mejor apóstol sin todas esas pruebas? Sin duda, si todo hubiese estado bien y Dios lo hubiera librado de cada uno de sus problemas, él no habría conocido exactamente lo que es el amor. A veces, Dios permite que pasemos por muchas pruebas para que aprendamos a amar como él nos ama.

Cada uno tiene su propia "espina en la carne", pero la gracia divina continúa siendo suficiente para todos. Dios aún no termina su obra en nosotros. Cuando acabe, superaremos todos los desafíos. Cada vez que Dios no nos da la bendición que pedimos, nos otorga la paz que necesitamos, ¡Su gracia siempre nos basta!