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“Antes sed benignos unos con otros...” (Efesios 4:32).

Mary V. Thurston fue la esposa de Francisco Westphal, el primer pastor adventista en el territorio de la División Sudamericana. Juntos tuvieron cinco hijos: Carlos, Elena y Ruth, que nacieron en los Estados Unidos; Earl, quien nació y murió en la Argentina; y Grace, nacida en Chile. Durante 25 años, el matrimonio Westphal fue misionero en la Argentina, el Brasil, el Uruguay, el Paraguay, Chile, Perú y el Ecuador.

Los dos invirtieron su tiempo y sus prioridades en la expansión y la organización de la iglesia, así como en el establecimiento de la educación adventista. Mary amaba a los niños y jóvenes y se dedicó por completo a ellos, en especial con el fin de prepararlos como misioneros.

Durante el tiempo que vivieron en Chile, ella hizo fuertes llamados a amigos norteamericanos para que ayudaran a la educación adventista. En uno de sus mensajes, dijo: “Escribo esta carta orando al Señor para que se use como invitación a alguien que esté esperando un llamado. Cuando el espíritu misionero mueve a la iglesia, no tengo dudas de que muchos encontrarán un lugar para trabajar con sustento propio”.

Poco tiempo después de que llegaran a Chile, Grace enfermó de gravedad, mientras Francisco se encontraba en uno de sus viajes. Mary clamó a Dios por ayuda, y el Señor envió a un médico joven y talentoso que resolvió el problema. A partir de ese momento, comenzó a atender a la familia de manera gratuita.

Sin embargo, el médico comenzó a consumir bebidas alcohólicas. Mary sintió que necesitaba ayudarlo e hizo un llamado: “Doctor, ¿por qué no deja ese maldito vaso? Usted sabe cómo cuidar a los demás, ¿por qué no se cuida a sí mismo? Si toma una decisión, lo logrará”. Los ojos del médico se llenaron de lágrimas. “Sí, señora Westphal, eso me gustaría; si algunos amigos me tomaran de la mano y me animaran, yo lo lograría. Pero los cristianos parecen felices al empujarme en vez de tomarme de la mano y sacarme de esta situación”. Mary encontró allí un nuevo campo misionero.

¡Qué ejemplo para nosotros! Antes de ser misioneros en países muy lejanos, debemos ser misioneros en la vida de las personas que viven cerca de nosotros. No olvides que “el amor se abrirá paso a través de las vallas, mientras que la censura cerrará toda vía de acceso al alma” (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 107).

¿A quién puedes ayudar y animar hoy? Más cerca de lo que tú imaginas, hay alguien que necesita motivación y apoyo; no críticas ni condenación.