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Tres consejos para los padres

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“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).

No hay fórmulas perfectas para educar a los hijos. Cada niño es diferente y necesita cuidado especial. Por eso, Dios nos dejó consejos que pueden ayudarnos a fijar valores cristianos en los niños, con el objetivo de prepararlos para el cielo. El versículo bíblico de hoy presenta tres de esos consejos.

El primero es una alerta:no provoques a ira a tus hijos. Educar es un arte que solo puede ser desarrollado con mucha oración. Si no es así, las limitaciones de los padres provocarán un desequilibrio en los hijos y pueden llevar a dos extremos peligrosos: la sobreprotección y la permisividad.

Hay muchas formas de provocar a ira: disciplinar en momento de enojo, “educar” con la palabra y deseducar con el ejemplo, tener una vida espiritual superficial, sustituir la presencia con obsequios, establecer estándares inalcanzables, criticar y ser groseros. Hacer lo contrario a esto es un camino seguro en la educación de los hijos.

El segundo consejo es desafiante: cría a tus hijos con disciplina. Los valores están en crisis; pero, a veces, parece que los padres son los que están en crisis. Nuestros hijos necesitan padres que disciplinen con firmeza y ternura, para poder desarrollar responsabilidad, establecer límites y saber hacer las elecciones correctas.

El tercer consejo es fundamental: enseñen a sus hijos en los caminos del Señor. Quien transmite los valores espirituales con palabras, actitudes y prioridades, no será decepcionado. Los hijos hasta pueden llegar a salirse del camino, pero la semilla plantada los traerá de regreso.

Antes de hablar sobre Dios, los padres cristianos viven con él, y su ejemplo se hace irresistible. Esos padres establecen prioridades espirituales claras: están siempre presentes en los cultos de la iglesia, no permiten que falten los materiales devocionales, hacen diariamente el culto familiar, permiten que los hijos los vean orando y leyendo la Biblia, etc. Eligen tener el corazón más en la eternidad que en la modernidad.

Necesitamos padres que eduquen a los hijos con equilibrio, disciplina y consagración. Escucha los consejos de la Palabra de Dios y ayuda a preparar una generación para el pronto regreso de Jesús.