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Más gente involucrada

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“Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Lucas 10:2).

El desafío misionero de la iglesia está creciendo cada vez más. El mundo no termina de crecer y las ciudades siguen expandiéndose. El enemigo no cesa de actuar y el secularismo no deja de avanzar. La obra se está haciendo mucho más grande que nuestras condiciones para realizarla.

Para enfrentar este desafío, necesitamos de la combinación de un poder sobrenatural con un compromiso total. Más trabajadores que actúan por el poder del Espíritu Santo harán lo que nuestras limitaciones, proyecciones y temores no son capaces de encarar.

Necesitamos más personas que determinen la diferencia. Como Vagno Caetano. Antes de conocer a Jesús, durante catorce años estuvo comprometido con el espiritismo, fue dependiente del alcohol y de otras drogas. Habitaba en la ciudad de San Pablo, Brasil, en una calle en la que hay una iglesia adventista del séptimo día, pero antes de su conversión nunca consiguió verla. Cierta vez, después de haber participado en un ritual durante quince noches, llegó a su límite y le dijo a Dios: “Si existe un camino mejor, muéstramelo; pues sé que lo que está sucediendo conmigo no es tu voluntad”. Aquella noche el enemigo lo abandonó.

Al día siguiente, una vecina, que es adventista, le ofreció estudios bíblicos. Fue bautizado en 1980. Cerca de una década más tarde conocí a Vagno, cuando llegué a mi segundo distrito pastoral. Era miembro de la iglesia sede. Después de escuchar su historia, lo invité a cambiar de trabajo y a dedicarse totalmente a la obra bíblica. Él evaluó la propuesta, oró mucho y terminó aceptando. Trabajamos juntos por más de dos años, y aprendí a admirar su seriedad y su compromiso con la misión.

Años después recibió una invitación para ayudar a la profesora Iraci Cunha en el proyecto “Trescientos de Gedeón”. Después de que ella falleciera, Vagno se transformó en el líder del proyecto, que ya tiene 28 años de permanencia y apoya el crecimiento de la iglesia, especialmente en los estados brasileños de Ceará, Piauí y Paraíba.

Hoy Vagno tiene 73 años. Por medio de su trabajo y del proyecto que lidera, ya se construyeron y reformaron más de cuatrocientas iglesias y cerca de treinta mil personas fueron bautizadas. ¿Puede Dios contar contigo también? ¿Qué diferencias estás marcando en el cumplimiento de la misión?