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Un corazón más conectado

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“No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18).

¿Te has imaginado lo que sucedería si tratáramos a la Biblia como tratamos nuestro teléfono móvil? ¿Si volviéramos a casa para buscarla cuando nos la olvidáramos? ¿Si la usáramos para enviar mensajes a nuestros amigos? ¿Si la tratáramos como si no pudiéramos vivir sin ella? ¿Si la lleváramos siempre que viajamos? ¿Si fuese nuestra fuente de consulta permanente, nuestra guía y apoyo?

Al contrario del teléfono móvil, la Biblia nunca queda sin señal. Funciona en todos los lugares. No es necesario preocuparnos con la falta de crédito, porque Jesús ya pagó la cuenta y los créditos no tienen fin. No cae la comunicación y la carga de la batería es para toda la vida. Siempre seremos atendidos. No existe casilla de mensajes con respuestas automáticas del tipo: “Deje su mensaje después de la señal” o “No fue posible completar su llamada”.

Sobre la estrategia del enemigo de distraer nuestra atención de la Palabra de Dios, Elena de White nos enseña: “Satanás se deleita cuando ve a los seres humanos emplear sus facultades físicas y mentales en lo que no educa ni es útil, que no les ayuda a beneficiar a los que necesitan su ayuda. [...] Su esfuerzo consiste en inducir a los hombres a ignorar a Dios. Procura enfrascar y envolver la mente tan completamente, que Dios no halle cabida en su pensamiento” (Consejos para los maestros, padres y alumnos, p. 250).

Al comentar sobre nuestra necesidad imprescindible de estudiar la Biblia, dice: “Todos los que dicen creer que el Señor en breve vendrá, deben estudiar las Escrituras como nunca antes, pues Satanás está determinado a intentar todas las estrategias posibles no solo para mantener a las personas en las tinieblas, sino también para cegar la mente a los peligros del tiempo en el que vivimos” (Review and Herald, 2/11/1892).

No pierdas la conexión con Dios. Haz de la Biblia tu compañera en todo momento y lugar. No gastes tu tiempo con las ofertas sin fin de entretenimiento digital y de otras formas. Mantén el corazón conectado con el Señor, y usa las otras conexiones para alimentar tu hambre de la Palabra. La Biblia es un canal directo de comunión con Dios. Con ella, ¡integrarás la red social del cielo!