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Maná diario

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“Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos” (Jeremías 15:16).

Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto en viaje hacia la tierra prometida, Dios los alimentaba diariamente, por la mañana, con el maná. Ese alimento sustentó al pueblo durante su peregrinación.

El maná de hoy es diferente, pero la necesidad es la misma. También estamos en una jornada hacia la tierra prometida y necesitamos “comer”, temprano cada día, nuestro alimento espiritual. No podemos dejar esto para más tarde. El consejo de Elena de White es preciso: “Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo” (El camino a Cristo, p. 60).

Nuestro alimento fundamental es la Biblia. Sin embargo, por intermedio de la Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela sabática, tenemos la oportunidad de nutrirnos espiritualmente con mensajes preparados para cada día. Este método de estudio facilita la comprensión y la aplicación de las Sagradas Escrituras. Dejar a algún miembro de la familia, desde los menores hasta los mayores, sin ese maná diario es fomentar personas espiritualmente desnutridas.

Observa el consejo inspirado: “A fin de que obtengan el beneficio que podrían adquirir en la Escuela Sabática, tanto los padres como los niños deben dedicar tiempo al estudio de la lección, procurando obtener un conocimiento cabal de los hechos presentados, tanto como de las verdades espirituales que estos hechos están destinados a enseñar” (Consejos para los maestros, p. 122).

Hay una bendición especial en cada lección. Eso fue lo que descubrió Jean Carlos. Un día, al salir a dar una vuelta cerca de su casa, encontró dos ejemplares tirados en el suelo. Se interesó por el contenido y los llevó a su hogar. Comenzó un estudio detallado y eso le generó muchas dudas. Como era evangélico, buscó a los líderes de su iglesia, pero quedó frustrado con las explicaciones.

Continuó estudiando las lecciones solo y enfrentó varios conflictos espirituales, pues había puntos que no armonizaban con las creencias de su denominación. Entonces, decidió buscar una Iglesia Adventista del Séptimo Día. Cuando la halló, fue bien recibido, realizó estudios bíblicos y se bautizó.

La Lección de la Escuela Sabática es el maná de hoy. No dejes que falte este alimento, ni para ti ni para tu familia. Cómelo temprano cada mañana, a fin de ser un cristiano fuerte y preparado para las luchas de cada día.