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Él volverá

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“Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).

Algunas palabras dichas por los niños sorprenden, impresionan y nos llevan a profundas reflexiones. Entre muchas otras situaciones, recuerdo una, cuando mi hija, Mariana, tenía seis años. Estábamos conversando sobre algo que podría acontecer en el futuro y, de manera absolutamente natural, yo dije: “Eso, si Jesús no vuelve antes, ¡claro!” Sin demorar, ella respondió con seguridad: “Pero ¡él volverá!” ¡Esa seguridad infantil es necesaria en la vida de cada uno de nosotros! Como dijo Jesús, debemos ser como niños (Mat. 18:3).

Sin embargo, no podemos perdernos en especulaciones proféticas y desviarnos del “Así dice el Señor”. La Biblia presenta las señales del regreso de Jesús y, a partir de la observación de ellas, podemos hacer evidente nuestra esperanza. No debemos prestar atención al sensacionalismo ni a las distorsiones de las profecías.

Cuantas más previsiones, más frustraciones y más incredulidad. Esa es la estrategia del enemigo al usar una visión superficial, parcial y personal de las profecías. Elena de White fue clara al afirmar que, después de la experiencia de 1844, “la gente no tendrá otro mensaje acerca de un tiempo definido” (Eventos de los últimos días, p. 36).

La orientación de la Biblia y de los escritos inspirados de Elena de White es cristalina. Entonces ¿por qué insistir? Necesitamos tener una visión más amplia de lo que está por detrás de movimientos alarmistas y sensacionalistas que necesitan marcar fechas para permanecer alerta. El gran maestro de esas iniciativas es un enemigo desesperado, que sabe “que le queda poco tiempo” (Apoc. 12:12). Él sabe que cuantas más fechas marcadas haya, más confusión y desilusión habrá, lo cual dificultará el conocimiento de la verdad y dejará a muchas personas fuera del cielo.

Su gran objetivo es debilitar uno de los mensajes más importantes de toda la Biblia, presentado 1.845 veces desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Esta es nuestra gran esperanza y, por ese motivo, el enemigo traba una lucha incesante contra este mensaje relevante.

Para enfrentar estos tiempos difíciles, Dios llamó a un remanente, con certificado de nacimiento registrado en Apocalipsis 10. Andemos en la presencia del Señor, estemos preparados cada día y prediquemos este mensaje con poder y con la seguridad de que realmente “él volverá”. Ese debe ser nuestro objetivo hoy y siempre.