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En el centro de la voluntad de Dios

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“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (2 Timoteo 3:14).

Timoteo recibió una sólida formación bíblica de parte de su madre, Eunice, y de su abuela, Loida (2 Tim. 1:5). Todavía siendo joven se transformó en líder de la iglesia. El apóstol Pablo tenía un cariño especial por él y lo aconsejó para que mantuviera sus sólidas raíces espirituales.

Los tiempos cambiaron, y la sociedad de hoy es más desafiante de lo que lo era en la época de Timoteo. Las personas han adoptado posiciones extremas, radicales, desequilibradas, y la iglesia siente sus efectos. Uno de esos reflejos es la polarización política entre la izquierda y la derecha, que termina apareciendo en la vida espiritual. Sin embargo, nuestra religión no es de izquierda ni de derecha, sino de Dios y de la Biblia.

La religión de derecha aparece en el ultraconservadurismo. Los adeptos a esta manera de pensar pueden ser clasificados como aquellos que “muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento” (Rom. 10:2, NBD). Se trata de gente que vive buscando el error y la apostasía en todo. Personas así intentan llevar a los otros a la fidelidad, pero terminan apartándolos de Dios. El resultado es siempre la frustración y la apostasía. Personas, iglesias y la propia familia acaban destruidas.

La religión de izquierda puede ser percibida en el liberalismo. En general, los “izquierdistas de la fe” adaptan la voluntad de Dios a sus propios intereses. No estudian la Biblia para entender lo que Dios dice, sino para defender lo que ellos piensan. Buscan una religión self service, pues eligen lo que quieren y rechazan lo que no les gusta. Exaltan a Jesús como el Salvador, pero no hacen de él su Señor. Sin notarlo, se van apartando de Dios y de la verdad.

Frente a esta realidad polarizada que amenaza a la iglesia, podemos recordar el consejo del apóstol Pablo a Timoteo: “Pero persiste tú en lo que has aprendido”. Este mensaje del apóstol puede ser entendido en nuestro contexto de la siguiente manera: No te olvides de las verdaderas raíces espirituales. Si la vida cristiana no está apoyada en la comunión y fundamentada en la Revelación, terminará en frustración. La religión de Dios siempre forma personas que son fieles a lo que está revelado y no se dejan llevar por opiniones desconectadas de la Biblia.

No andes en busca de los extremos. Rechaza el relativismo permisivo de la izquierda y apártate del radicalismo agresivo de la derecha. Debes estar fundamentado en la Palabra de Dios, manteniendo firmes las verdaderas raíces espirituales.