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Nuestra esperanza

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“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva... y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1).

El libro de Apocalipsis renueva nuestra esperanza y garantiza que el día del regreso de Jesús está muy cercano. El mundo parece estar “maduro” o muy próximo a eso. Piensa bien: ¿Puede empeorar más aún la situación actual del mundo? ¿Cuál será la condición del planeta y de las personas de aquí a veinte o treinta años, si continuamos con el ritmo en el que estamos? El evangelio del Reino también está siendo predicado fuertemente. Con los rápidos medios de comunicación en masa ya no podemos contabilizar su alcance. El Cielo también está preparado. Juan lo vio y confirmó la promesa realizada por Isaías: “He aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra” (Isa. 65:17). Como dice Elena de White: “Oímos los pasos de un Dios que se aproxima” (El evangelismo, p. 221).

Al hablar sobre nuestra esperanza de vivir en un lugar perfecto que Dios está preparando para cada uno de nosotros, el apóstol Juan enfatiza, en el versículo de hoy, que “el mar ya no existía”. Esto parece contradictorio, ya que el mar es parte de la creación divina, y el mismo apóstol menciona, en Apocalipsis 4:6 y 15:2, la existencia del mar de vidrio en el cielo.

Para entenderlo mejor, es necesario recordar que el apóstol estaba exiliado en la isla de Patmos, donde el mar, en determinadas épocas del año, es extremadamente violento. Las fuertes olas representaban para él miedo, amenaza y condenación. Además de esto, cercado por agua por todos lados, es posible que el apóstol Juan viera el mar como algo que lo separaba de sus seres queridos. Por medio de ese lenguaje figurado, el apóstol estaba diciendo que, en la Tierra Nueva, “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc. 21:4).

Si contextualizas el versículo de hoy a tu vida, ¿cómo lo terminarías? Tal vez, escribirías: “...el cáncer no existía más”, o “...la muerte no existía más”, o quizá dirías “...el desempleo no existía más”. Dios te permite mirar hacia arriba con la seguridad de que en breve el sufrimiento acabará.

El libro de Apocalipsis presenta de manera clara nuestra esperanza. En él, además de revelar la concreción de su justicia y las bellezas que ya ha preparado, el Señor nos conforta con la seguridad de que todo tipo de sufrimiento que hay en este mundo no existirá más. ¡Jesús muy pronto volverá! Esa es nuestra esperanza. Mantén esa seguridad viva en tu corazón.