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Es apenas el comienzo

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“Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (Éxodo 3:11).

Para Dios, nuestras aparentes derrotas son claras victorias. Esa realidad está registrada en toda la Biblia. Me gusta observar la manera en la que eso es destacado en la historia de Moisés. Muchas veces, las cosas parecían dirigirse hacia un fin dramático; el enemigo parecía comenzar a festejar diciendo: “¡Es el final!”; sin embargo, Dios permitía que una gran puerta se abriera para decir: “Es apenas el comienzo”.

Moisés nació esclavo en un período en el que todos los niños hebreos debían ser muertos. En aquel momento, todo parecía terminado. Era posible imaginar al enemigo diciendo: “¡Ahora es el fin!” Poco tiempo después, al ser encontrado y adoptado por la hija del Faraón, Moisés pasó a tener no solo garantía de vida, sino también el cuidado de la propia familia. Era como si Dios dijera: “Es apenas el comienzo de las bendiciones que tengo para él”.

Cuando él creció y su madre tuvo que devolvérselo a la hija del Faraón, el enemigo parecía decir: “¡Ahora es el fin!” A pesar de eso, en el período en el que el joven Moisés estuvo en el palacio, fue educado por los mejores maestros, para más tarde escribir la historia de Job y los cinco primeros libros de la Biblia. Era como si Dios estuviera diciendo: “Es apenas el comienzo”.

Cuando Moisés mató al egipcio y huyó al desierto, parecía que el enemigo tenía razón al decir: “Ahora, ¡realmente es el fin!” Por otro lado, cuando Dios lo llamó desde la zarza ardiente, después de cuarenta años y mostrándole diferentes milagros, estaba diciendo: “Esto es apenas el comienzo de lo que voy a hacer por medio de él”.

Cuando el pueblo estaba frente al mar Rojo, preso entre las montañas y el ejército de Faraón, el enemigo estaba festejando: “¡Ahora será el fin!” Pero Dios abrió el mar, el pueblo pasó por tierra seca y comenzó la cruzada de conquista de la Tierra Prometida. Fue como si Dios estuviera diciendo: “¡Esto es apenas el comienzo!”

Cuando Moisés hirió la roca y perdió el derecho de entrar en la Tierra Prometida, el enemigo creyó que: “¡Ahora sí! ¡Llegó el fin!” Entonces, desde lo alto del monte Nebo, Moisés contempló toda la tierra y murió; pero fue resucitado y llevado al cielo. Y Dios confirmó: “Realmente, es apenas el comienzo”.

Con nosotros también puede ocurrir lo mismo que sucedió con Moisés. Ten siempre esa seguridad, durante tus actividades, en tus planes y tus desafíos personales. La victoria de Cristo hace que nuestras dificultades sean apenas el comienzo de nuevas oportunidades y victorias.