Regresar

Los "no" de Dios

Matutina para Android

Play/Pause Stop
“No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3).

En el Decálogo, la palabra “no” tiene un énfasis especial. Solamente los mandamientos cuarto y quinto, que conectan las dos partes de la Ley moral, comienzan de otra manera.

¿Por qué Dios dice tantos “no”? Algunos creen que el objetivo es eliminar la libertad y la felicidad humanas. Otros lo ven como una manera que Dios tiene de protegernos, que nos libra de riesgos, peligros y sufrimientos. Pero hay, por lo menos, cuatro razones para los “no” de Dios.

Para protegernos de sutiles tentaciones de Satanás.Dios sabe que el enemigo es sutil y peligroso. Para evitar que seamos engañados, él redactó su eterna Ley en el Sinaí de manera muy clara. No dejó puertas abiertas para que el error pudiera disfrazarse de verdad. Cuanto más cerrada esté la puerta, menos entrada tendrá el enemigo.

Para establecer el patrón divino y no el humano.Nuestra conciencia y nuestras preferencias personales están infectadas por el pecado; por eso, no somos capaces de definir lo que es correcto y lo que es equivocado. La Biblia es clara al afirmar que “los designios de la carne son enemistad contra Dios” (Rom. 8:7). En general, nuestras elecciones nos apartan de la verdad. Solo Dios conoce el camino correcto. ¿Pensaste en qué ocurriría con la iglesia si cada uno definiera sus límites espirituales? Los liberales se basarían en la opinión y en la atracción, y los conservadores multiplicarían las reglas y la opresión. Todo terminaría en una gran confusión.

Para definir nuestra identidad.Somos representantes directos del Señor, y si no somos coherentes el cristianismo perderá su fuerza, su influencia y su relevancia. Los límites de Dios preservan nuestra identidad y nuestro estilo de vida. Si tus hábitos son semejantes a los de quienes no tienen a Jesús como Señor, ¿cómo será revelado Cristo en tu vida?

Para que no juguemos con fuego.

Muchas veces, las reglas de Dios tratan de cuestiones aparentemente pequeñas o inofensivas. Sin embargo, nunca podemos olvidarnos de que él ve más allá de lo que nosotros podemos apreciar. Cuando él dice “no”, en realidad quiere librarnos de riesgos que no podemos identificar. Él conoce mejor que nadie las estrategias del enemigo, el límite de nuestra resistencia y los daños futuros. Sabe que si jugamos con fuego acabaremos quemados.

Los “no” de Dios son una bendición para nosotros. Por detrás de toda negación divina hay un sonoro y amoroso “sí” que garantiza nuestra libertad y nuestra felicidad. Permanece fiel a los preceptos del Cielo, y no quedarás preso en las garras del pecado.