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Mejores influencias

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“Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios” (3 Juan 11).

Al escribir su tercera carta, la más breve de todas, el apóstol Juan habla de la influencia y de las relaciones. Él utiliza como referencia a tres personas cuyo comportamiento puede enseñar algunas lecciones.

La primera es Gayo, presentado como un genuino hombre de Dios. Al describirlo, el apóstol dice que él era amigo, fiel, coherente y de buen trato con todos, tanto con los hermanos de la fe como con los desconocidos y extranjeros. Él alegraba el corazón de Juan por su fidelidad. Era un ejemplo que merecía ser seguido por todos.

El apóstol Juan también menciona a un hombre llamado Diótrefes. Al contrario de Gayo, este individuo es descrito como creador de problemas, egoísta, crítico, insensible y orgulloso. Alguien que no solo molestaba a los hermanos sino también complicaba la vida de los interesados. Si Gayo era un hombre de Dios, Diótrefes se sentía un “dios” para los hombres. La actitud de Diótrefes no merecía ser imitada por nadie.

Además de estos dos hombres, el apóstol presenta a Demetrio y su triple testamento positivo. En primer lugar, el apóstol Juan deja en claro que la influencia de Demetrio podía ser sentida en la comunidad. En relación con él, la carta registra la expresión “todos dan testimonio” (vers. 12). Además de esto, el texto bíblico dice que “hasta la propia verdad” testificaba de Demetrio, haciendo evidente que su discurso y su práctica estaban en sintonía. Finalmente, “también nosotros damos testimonio”, dice el apóstol. Con esta expresión, Juan dice que los líderes apostólicos reconocían la vida piadosa, equilibrada y consagrada de Demetrio. La comunidad, la verdad y los líderes de la iglesia testificaban positivamente sobre este hombre de Dios.

Todos nosotros influimos sobre las personas. ¿Qué influencia estás ejerciendo? Tus actos y tus palabras ¿han ayudado a otros a ser más equilibrados, coherentes y fieles? Tu vida ¿ha inspirado a personas a amar y a seguir a Cristo o acaso tus actitudes las apartan de él?

Solamente Cristo es el modelo perfecto. Tú y yo tenemos muchas fallas. Sin embargo, cuando andamos con él, nuestra vida se transforma en referencia positiva (ver 1 Cor. 11:1). Sé un imitador de Jesús, y tendrás una influencia positiva sobre muchas personas.