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Nuestro llamado

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“Entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

El amor de Dios es el gran mensaje que está por detrás de las señales de la segunda venida de Cristo. En Mateo 24, el Señor deja en claro que no volverá por causa de la presión o los efectos del pecado, sino recién cuando todos tengan la oportunidad de escuchar sobre su regreso.

Aunque algunas personas todavía insisten en alimentar la esperanza con alarmismo, sensacionalismo y radicalismo, el Señor prefiere transformar vidas por medio de la predicación, la salvación y el cumplimiento de la misión.

Por otro lado, una lectura más detallada de Mateo 24 revela que, en su mensaje, Jesús no anuncia el “reino de la gracia”, que representa la nueva vida recibida por aquellos que se entregan a él. El contexto indica que el reino al que él se refería es el “reino de la gloria”, que será establecido en su segunda venida.

Por lo tanto, la predicación del “evangelio del reino” es específica. No es un mensaje general sobre la persona de Cristo, su amor, su perdón y su salvación; por más bíblicos y transformadores que sean esos temas, tiene que ver con su segunda venida. Solamente predicando sobre el regreso de Jesús es como preparamos personas para su retorno.

Predicar el “evangelio del reino” y anunciar el regreso de Jesús es un llamado específico para los adventistas del séptimo día. Tenemos ese mensaje en nuestra “partida de nacimiento”, en nuestra identidad y en nuestras creencias fundamentales. No podemos esperar que otros se levanten para predicarlo, cuando no creen en él o lo tratan como si fuera insignificante.

El llamado es personal y directo. Dios cuenta con nuestro compromiso. Él hará milagros y usará los medios más inesperados para que la predicación avance, pero su primer recurso todavía son aquellos que fueron alcanzados y transformados.

Cuando el mundo sea trastocado por un pueblo lleno del Espíritu Santo, “entonces vendrá el fin”. El regreso de Jesús no ocurrirá por causa de la construcción de templos imponentes o programas impresionantes, mucho menos por la disidencia o la independencia, sino como resultado de la unión del Remanente en la predicación del “evangelio del reino”. Necesitamos colocar toda nuestra dedicación en esa misión. La prioridad de Dios necesita ser la nuestra. No hay otro camino. Si tú amas el regreso de Cristo, predica continuamente el evangelio del Reino. “Entonces, vendrá el fin”.