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Criaturas de importancia

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«Entonces dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra”» (Génesis 1: 26).

La primera vez que salí (J) de mi casa para hacer estudios superiores en los Estados Unidos de Norteamérica conocí en la comunidad universitaria a un matrimonio que, por haber visitado España, entabló amistad conmigo. Al poco tiempo tuvieron que ausentarse para hacer un largo viaje al extranjero y me invitaron a quedarme en su casa para mantener las cosas en orden. Me dejaron una lista de tareas simples que había de hacer o comprobar de forma sistemática. También me ofrecieron usar su coche, que por cierto era de lujo, para que me desplazara cuando lo considerara oportuno. Me habían dejado al cuidado de una costosa propiedad, repleta de enseres de valor. Quedé abrumado por la confianza que habían depositado en mí. «¿Cómo es posible que confíen de este modo en un desconocido?», me preguntaba. Aquella fue una potente inyección de autoestima que produjo el impacto necesario para extremar mi cuidado en las cosas encomendadas, más que si fueran mías.

El primer capítulo de la Biblia nos enseña que, al final de cada día de la Creación, vio Dios que todo lo creado era bueno. Declaró el Creador la bondad de la luz, el firmamento, los océanos, la tierra, la hierba, los árboles, el sol, la luna, las estrellas, los animales marinos, las aves y los animales terrestres. También se nos dice que Dios hizo al hombre a su imagen y conforme a su semejanza.

Del relato obtenemos al menos dos fuentes de autoestima. Primera, Dios creó al hombre a su imagen y conforme a su semejanza. Puso en él cualidades nobles, una mente compleja y equilibrada, dotes de armonía y rasgos bondadosos de carácter. Segunda, le concedió «potestad» (poder, mando, autoridad) sobre todo lo creado.

Este mes lo dedicamos a la autoestima. Si bien es verdad que el mal casi ha borrado la imagen de Dios en nosotros, contar con la semejanza a nuestro Creador es un privilegio que debería producir un sano orgullo y un deseo de servirle mejor. Es también un honor poseer autoridad para administrar los recursos de la naturaleza. Si en alguna ocasión estás tentado a pensar que eres incapaz, inferior, o falto de valor, piensa en tu origen divino y en el cargo sublime que Dios te ha encomendado.

Tú eres de alta estima ante el Señor. Y lo eres más porque Jesús te ha redimido para restaurar la imagen completa de Dios en ti.

Enero Autoestima

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