Regresar

Más que muchos pajarillos

Play/Pause Stop
«Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos» (Lucas 12:7).

En el versículo de hoy, el evangelista utiliza el diminutivo de la palabra struzós para referirse a esos pajarillos. Se trata de gorriones comunes o pardales. El gorrión es un ave muy inteligente y con extrema habilidad de adaptación. Prueba de ello es que a lo largo de la historia ha coexistido con el ser humano, tanto en la gran ciudad como en el ámbito rural, siempre beneficiándose de la presencia de este. En efecto, las tejas y otros recovecos de la arquitectura y los desperdicios de comida humana proveen hogar y alimento a estos pajarillos. A pesar de sus habilidades, el gorrión se considera ordinario, común y corriente. Así es hoy y así era en el tiempo de Jesús.

El Maestro toma a estas avecillas como ejemplo de lo más humilde del reino animal por su ínfimo valor monetario. El evangelio nos dice: «¿No se venden dos pajarillos por un cuarto?» (Mateo 10:29) y en otro lugar, «¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos?» (Lucas 12:6). Era algo así como una oferta que cuando uno compraba cuatro, el quinto era gratis. Pero ¿cuánto dinero es un cuarto? La palabra griega original traducida como «cuarto» es asárion. Un asárion era la dieciseisava parte de un denario, que era el jornal de un día de trabajo de un obrero. En suma, un cuarto representaba la remuneración de media hora de mano de obra.

El Señor toma el caso extremo de estos pájaros infravalorados para darnos a entender que el amor de Dios no es menor por pequeño que sea el ser vivo. Además, nuestra pequeñez puede hacernos especialmente vulnerables al temor. Por eso, el mensaje de Jesús nos asegura que, por lo pequeños que son esos pajarillos, nuestro valor como seres humanos es superior (vers. 6), por lo tanto, «no temáis». Los versículos anteriores hablan del temor a perder la vida y nos aconsejan no temer a quien pueda matarnos, sino a quien pueda empujarnos a la perdición eterna (vers. 5).

Es posible que alguien te haya dicho (o demostrado con su actitud) que vales muy poco. Puede que estés pasando por una situación tan incierta o sombría que estés sobrecogido de temor. Para esas circunstancias nos dejó Jesús el versículo de hoy; para que recuerdes que, si Dios está pendiente de la caída de un humilde gorrión, con toda seguridad estará disponible para sacarte del problema en que te encuentras. Recuerda que Dios valora las cosas y las personas de forma distinta a como lo hace el ser humano.

Enero 24 Autoestima

Matutina para Android