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Aromaterapia

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«Los aceites y perfumes alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre» (Proverbios 27:9).

El uso de aromas con fines saludables se remonta a las culturas más remotas. En la historia antigua, los chinos usaban compuestos odoríferos en forma de incienso con fines medicinales y los romanos en forma de bálsamos para sus baños y tratamientos. El término aromaterapia fue acuñado por el químico francés René-Maurice Gattefosse (1881-1950) en los años 1920 para dar nombre al uso que hacía de diversos aceites esenciales como remedio a dolencias. En tiempos más recientes se ha constatado que los olores deliciosos y suaves producen efectos benignos sobre el estado de ánimo y la conducta de las personas. Las personas expuestas a tales aromas tienden a reducir la ansiedad y favorecer la relajación y el bienestar.

El impacto del olfato ocurre porque la membrana nasal conduce las moléculas portadoras del olor, mediante el nervio olfatorio, hasta el sistema límbico (el asiento de la vida emocional) en el cerebro. Este centro está directamente conectado con el hipocampo, un órgano clave en la formación de recuerdos. Por ello sabemos que los recuerdos de ciertos olores pueden almacenarse durante décadas y, si vuelven a presentarse, evocarán recuerdos detallados de la situación original.

Pero la consecuencia no se limita al estado de ánimo; el olor agradable puede también traducirse en acción amable. Nicolas Guéguen de la Universidad de Bretagne-Sud en Lorient (Francia) trabajó con un equipo de ocho jóvenes que, de forma casual, en un centro comercial hacían como que buscaban algo en su bolsa en la presencia de un transeúnte. En ese momento, dejaban caer «sin querer» un guante y observaban si el transeúnte les alertaba de la pérdida». Repitieron este experimento doscientas veces en un ambiente sin olor (zona de tiendas de ropa) y otras doscientas veces en un ambiente de aroma delicioso (zona de elaboración de panadería/pastelería), manteniendo todas las demás variables constantes. El número de cortesías y amabilidades fue significativamente superior en el ambiente de olor agradable comparado con la zona inodora.

Job compara el aroma del perfume al cordial consejo de un verdadero amigo. Parece lógico, dados los resultados de estos estudios, que el olor grato mejora el estado de ánimo e incita a la conducta amable. Así también, la relación amistosa óptima, el buen consejo del amigo y la relación de apoyo, actúan como el aroma: producen un ciclo mutuo de buenas palabras y acciones.

Practica hoy este principio de esparcir el aroma de tus buenos consejos o simplemente tu presencia, escuchando y apoyando al amigo. El resultado puede ser mejor de lo que esperas.

Marzo 04 Relaciones

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