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Pescado al horno

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«Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aún más allá de la muerte» (Salmos 48:14).

Todos tenemos reglas y principios por los cuales guiamos nuestra vida. ¿Te has puesto a pensar cuáles son los tuyos? ¿Te están conduciendo tus principios por el buen camino? ¿Cuál es el fin del rumbo que estás tomando ahora?

Una joven mujer decidió impresionar a su flamante esposo con una cena de gala, preparando lo que consideraba una de sus especialidades: pescado al horno. Desde luego, en la cena logró el impacto deseado, y luego de recibir unos merecidos elogios, el esposo preguntó:

-¿Pero por qué cocinaste el pescado sin cabeza y sin cola?

La pregunta desconcertó a la joven que, tímidamente respondió:

-Pues, no lo sé. Mamá siempre lo cocinaba así.

No satisfecha con su respuesta, al día siguiente, consultó con su madre para entender por qué cocinaba el pescado de esa manera; y de igual modo, la madre respondió:

-Pues, no lo sé. Mamá siempre lo cocinaba así.

Finalmente, la abuela, que afortunadamente vivía, pudo dar las razones de este peculiar arte culinario:

-Cuando nos casamos el abuelo y yo teníamos una cocina con el horno muy pequeño. Además, la bandeja para el horno era aún más pequeña, por lo tanto, el pescado entraba solamente si se le cortaba la cabeza y la cola. ¡Desde entonces siempre lo he cocinado así!

Al igual que la joven de la ilustración, también nosotros realizamos muchas de nuestras acciones por costumbre o por imitación. No entendemos el porqué, y desconocemos si existen maneras mejores; pero continuamos con nuestras tradiciones, aun cuando no siempre nos lleven al mejor fin. Otros, en cambio, siguen el camino que les dicta su propio corazón, como si por sí mismos pudiesen reconocer lo que es mejor para su vida. Otros, todavía, confían en que la experiencia les mostrará cuáles son los mejores resultados, repitiendo la enseñanza del viejo refrán: «Echando a perder, se aprende». ¿Te imaginas llegar al final de tu vida y darte cuenta que tomaste el camino equivocado? ¿Cuál es el fin del camino que estás transitando ahora?

La Palabra de Dios nos advierte: «Hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lleva a la muerte» (Proverbios 14:12). Por eso, te invitamos a buscar la dirección del Único que puede garantizar un final feliz al término del sendero y hasta la eternidad. Recuerda que «este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aún más allá de la muerte» (Salmos 48:14).

Abril 06 Principios y Valores

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