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Juego de roles

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«Porque Jehová, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni recibe sobornos» (Deuteronomio 10:17).

Un juego de rol consiste en interpretar a un personaje, asumiendo de manera espontánea, las características de personalidad que dicho personaje posee. Se trata de tomar las características distintivas de un personaje imaginario a lo largo de una historia que comprende distintos diálogos y acciones.

Un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo, de la Universidad Stanford, realizó una especie de juego de rol. Con el fin de interpretar distintos roles sociales, reclutaron a veinticuatro estudiantes universitarios saludables y psicológicamente estables que interpretaron los roles de «guardias» y «prisioneros» en una prisión ficticia instalada en el sótano del departamento de psicología de la misma universidad. La asignación de los roles fue realizada aleatoriamente, por lo que los grupos eran similares, tanto en sus características físicas como psicológicas. Antes del experimento, los «guardias» recibieron instrucciones de dirigir la prisión de la forma que creyesen más conveniente, con la prohibición de ejercer violencia física sobre los «prisioneros»; mientras que los «prisioneros» serían atrapados y procesados por la policía real, acusados de robo a mano armada, para ser seguidamente trasladados a la simulada prisión. Muy rápidamente cada participante asumió su rol, de tal manera que los «guardias» se tornaron autoritarios, crueles y represivos en pocos días, humillando a los «prisioneros» que se volvieron cada vez más indefensos y desamparados. De esta manera se manifestó la impresionabilidad y la obediencia de la gente cuando se le proporciona apoyo institucional y una ideología legitimadora.

La Biblia describe el principio de igualdad al enfatizar que Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres...» (Hechos 17:26). Al mismo tiempo, el Señor ha asignado un rol a cada uno a través del cual le brinda la ocasión para manifestar el carácter. «Ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuera dada de arriba» (Juan 19:11), le dijo Jesús a Pilato.

Cualquiera sea el rol que desempeñemos, necesitamos recordar el principio de igualdad entre las personas. «La vida de Cristo fundó una religión sin castas; en la que judíos y gentiles, libres y esclavos, unidos por lazos de fraternidad, son iguales ante Dios. Ninguna diferencia hacía entre vecinos y extraños, amigos y enemigos. Lo que conmovía el corazón de Jesús era el alma sedienta del agua de vida» (El ministerio de curación, pág. 16).

¿Qué manifiesta tu carácter en el rol que Dios te asignó? ¿Aplicas el principio de la igualdad en tu trato con tus semejantes? Si no es así, ¡hoy es un buen día para comenzar!

Abril 17 Principios y Valores

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