Regresar

Contentamiento

Play/Pause Stop
«No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación» (Filipenses 4:11).

Parientes de la humildad son la modestia y el contentamiento. La modestia es un principio a partir del cual se evita la excesiva atención hacia uno mismo, mientras que el contentamiento se refiere a la conformidad con lo que se tiene, sin esperar cambios en las circunstancias externas para estar satisfechos.

Cierto verano, recibí (L) en casa a unos tíos que venían de Argentina. Una tarde, al contemplar nuestra casa en construcción, y pensando en todo lo que aún faltaba para terminarla, mi tío suspiró diciendo:

—¡Cuánto van a disfrutar cuando terminen!

Recuerdo que estábamos sentados a la sombra de un árbol sirviéndonos una rica sandía. Los perros reposaban a nuestro lado y las gallinas aprovechaban cada resto de fruta que dejábamos. Es verdad que faltaba mucho para terminar la casa; pero en lugar de pensar en ello, reorientamos la mirada hacia lo que estábamos disfrutando.

Diógenes de Sinope, discípulo de Sócrates, fue un filósofo griego que consideraba sabio reducir sus necesidades y librarse de sus deseos. A tal punto llevó su filosofía que vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, pues consideraba la pobreza extrema como una virtud. Vivía en una tinaja y lo único que tenía era un bastón, una mochila, un manto y una taza. Hasta que vio a un niño tomar agua con la mano y, desde entonces, se desprendió también de la taza.

Aunque las ideas de Diógenes parezcan exageradas y se puedan cuestionar, es interesante notar lo poco que necesitamos para vivir. El apóstol Pablo dice:«He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad» (Filipenses 4:11-12); y «gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento (...). Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos» (1 Timoteo 6:6-8). Cuando el apóstol dice «he aprendido a contentarme» significa que no nació con el don del contentamiento, sino que lo fue aprendiendo a través de la experiencia y la ayuda divina.

En un mundo en el que se publica el engañoso mensaje «es feliz el que más tiene», no es frecuente promocionar el contentamiento. Es bueno saber que no necesitamos esperar hasta tener esto o aquello para ser felices. Es ahora cuando podemos estar agradecidos; hoy día, tenemos mucho de que alegrarnos. Podemos resolver estar conformes cualquiera sea nuestra situación. Al igual que Pablo podemos decir: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).

Abril 20 Principios y Valores

Matutina para Android