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Decisiones erróneas

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«Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra, y un hombre de Belén de Judá fue a vivir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos» (Rut 1:1-2).

Elisa y Romualdo eran una pareja de recién casados, estudiantes de teología, que pensaron en mudarse a otro país y terminar allí sus estudios. Oraron para que Dios les mostrara los pasos a seguir. Varias personas de experiencia les desaconsejaron tal viaje, por el momento, y les animaron a terminar primero sus estudios. Pero la joven pareja no consideró estos consejos como una respuesta a sus oraciones y se marcharon a su nuevo destino. Allí afrontaron dificultades múltiples de trabajo, salud, adaptación... y además no consiguieron el propósito de su viaje. Se vieron forzados a regresar a su lugar de origen y rehacer su vida. A pesar del paso erróneo, Dios los bendijo de forma espléndida, terminaron sus estudios y encauzaron una nueva vida de servicio fecundo.

El libro de Rut comienza con una decisión de emprender un viaje desacertado, pero el Señor retoma las riendas de la vida de las personas y transforma los infortunios en bendiciones. Elimelec pudo haberse aferrado a las promesas hechas a sus padres Abraham, Isaac y Jacob y haber confiado en Dios para cubrir sus necesidades a pesar de la escasez temporal de alimentos. Sin embargo, toma a su esposa Noemí y a sus dos hijos, Mahlón y Quelión, y se mudan a la región de Moab, una tierra consolidada en el paganismo.

Las consecuencias son tristes. La estancia en aquella región depravada se prolonga demasiado (una década). Los muchachos criados en ese ambiente contraen matrimonio con jóvenes moabitas, algo indeseable pues Dios había prohibido al moabita la entrada en la congregación (Deuteronomio 23:3), y al israelita, hacer pactos de paz con ellos (vers. 6). A esto sigue la muerte prematura de Elimelec y también la de los jóvenes recién casados, Mahlón y Quelión. Esto deja a Noemí y a sus nueras, Orfa y Rut, en una situación de desamparo total. En aquella sociedad, la mujer solo contaba con aceptación y protección en el hogar de su padre o de su esposo y ellas no tenían ni uno ni otro y, además, carecían de descendencia.

Pero el Señor produce una serie de circunstancias que conducen a abundantes bendiciones: la conversión de Rut y el establecimiento de una nueva familia que llena sus vidas de felicidad. También Dios tiene interés hoy en retomar el control de nuestra vida a pesar de las decisiones erróneas que hayamos podido tomar.

Entreguémosle hoy nuestra vida para que él tome las riendas.

Mayo 23 Resiliencia

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