Regresar

El que sale delante de ti

Play/Pause Stop
«Débora dijo a Barac: "Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos: ¿Acaso no ha salido Jehová delante de ti?"» (Jueces. 4:14, RV95).

Repetidamente, el pueblo de Dios practicaba lo malo y se apartaba de él. Por esa razón, el Señor permitía que otros pueblos esclavizaran a Israel (ver Juec. 4:1-2). Después, Israel se arrepentía, clamaba a Dios y este lo libertaba del yugo que lo oprimía por causa de su pecado.

En Jueces 3:10 encontramos a un libertador llamado Otoniel: «El espíritu del Señor vino sobre Otoniel, el cual acaudilló a los israelitas; salió a la batalla, y el Señor le dio la victoria». Cuarenta años después, Israel vive la misma situación: «Tuvieron que servir a Eglón, hasta que le suplicaron al Señor y él hizo que surgiera alguien para salvarlos. Ese salvador fue un zurdo llamado Ehud» (Juec. 3:14-15). Ochenta años después, fue Samgar quien «también salvó a Israel» (Juec. 3:31). Tras la muerte de Ehud, Israel persiste en sus malos caminos y cae en manos de Sísara, capitán del ejército del rey Jabín (ver Juec. 4:2-3). Llegamos así al tiempo en que se sitúa nuestro versículo de hoy.

Débora es jueza sobre Israel y exhorta a Barac para que salga a la batalla en nombre de Dios. Dos veces, le hace la misma pregunta:

-¿No ha salido el Señor delante de ti? (ver Juec. 4:14).

Diez mil soldados de infantería le parecían pocos hombres a Barac frente al ejército de Sisara que contaba, además, con novecientos carros herrados. Pero «el Señor sembró el pánico entre los carros y los soldados de Sísara en el momento de enfrentarse con la espada de Barac» (Juec. 4: 15). Así le dio la victoria.

«No ha salido el Señor delante de ti?». Estas palabras se aplican también a quienes estamos siendo probadas, tal vez como consecuencia de nuestros pecados por habernos alejado de Dios, o como resultado natural de vivir en un mundo de pecado. La pregunta sigue siendo la misma:

- No ha salido el Señor delante de ti?

Sí, claro que ha salido y continúa saliendo. Así como vemos en el registro bíblico las múltiples ocasiones en que el Señor salió delante de Israel para liberarlo, así también sale delante de ti. Echa un vistazo a tu pasado y te darás cuenta de ello. Por eso no temas, porque «¡nunca se dormirá el que te cuida!» (Sal. 121:3).

Enero 26

Matutina para Android