Regresar

No deseches el consejo

Play/Pause Stop
«Desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis. [...] Cuando viniere como una destrucción lo que teméis; [...] entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto [...] no quisieron mi consejo» (Proverbio. 1:25-30, RV60).

«Hace tiempo que no voy a la iglesia», dijo aquella mujer. Se sentía muy mal consigo misma por estar tomando una y otra vez las dos mismas decisiones equivocadas: no ir a la iglesia y continuar viviendo en pecado. Estaba cometiendo adulterio y era consciente de que aquella relación era pecado, pero no quería dejarla. Aquel amor prohibido, a pesar de que le carcomía la conciencia, de momento estaba ganando la batalla a la fe y la práctica de la religión. Aun así, el sentimiento de culpa en su interior no desaparecía. Cada día su herida era más grande.

Los hermanos de la iglesia nunca dejaron de visitarla y ella, en un acto más de esperanza que de otra cosa, les mostraba un vestido blanco que había comprado para una ocasión especial. «El día de mi bautismo usaré este vestido blanco nuevo», decía como quien deseaba alcanzar la pureza. Y añadía: «Pero ya sé que debo arreglar mi vida antes». Ese antes nunca llegó. Un día la encontraron sin vida. Solo Dios sabe si se arrepintió o no. Lo que está claro es que muchas personas la instaron a regresar al redil con todo el amor cristiano que fueron capaces de mostrarle. Sin embargo, el cambio nunca llegó, y aquel vestido blanco se quedó sin estrenar.

Nuestro texto bíblico de hoy es radical con quienes desechan el consejo y la reprensión de Dios. Algún día vendrán tiempos difíciles para ellos (y, créeme, llegan para todo el mundo), pero será tarde. Qué triste pensar en las personas que mueren cada día eligiendo conscientemente caminar lejos de Dios. Qué triste pensar que ese pueda ser tu caso o el mío. Por eso, mis palabras para ti hoy son: «Que todos los que te buscan se llenen de alegría; que cuantos desean tu salvación digan siempre: "¡El Señor es grande!"» (Sal. 40:16). «Siéntanse orgullosos de su santo nombre. ¡Siéntase alegre el corazón de los que buscan al Señor!» (Sal. 105:3). Amiga, busca al Señor cada mañana, empezando hoy mismo, y alégrate en él. Ninguna otra alegría es más real.

Qué bueno poder decir en este día: «He salido a encontrarte, buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado» (Prov. 7:15, LBLA).

Marzo 17

Matutina para Android