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Imitando a la naturaleza

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«Sean prudentes y manténganse despiertos, porque su enemigo el diablo, como un león rugiente, anda buscando a quien devorar» (1 Pedro. 5:8).

De verdad que la naturaleza es fascinante. Del minúsculo insecto, formado de manera tan compleja; de la planta silvestre llena de belleza; y de cada uno de los seres vivos que encontramos en el entorno, podemos aprender lecciones importantes para nuestra vida espiritual.

Una de las cosas más fascinantes de la naturaleza es cómo ciertas plantas se defienden de la presencia de huevos de insectos en sus hojas. Como sabrás, las mariposas, antes de llegar a ser tan lindas, pasan por una fase en que son simples orugas, unos gusanos poco agraciados (por decirlo finamente). Cuando la mariposa hembra necesita un lugar donde poner sus huevos para procrear, normalmente recurre a las hojas de las plantas, pero algunas especies de plantas tienen precisamente un mecanismo de defensa de lo más interesante para impedir que esto ocurra. Es una especie de mimetismo o camuflaje, que consiste en generar en las hojas unas pequeñas pelotitas similares a los huevos que ponen las mariposas. De esa manera, esas «pelotitas» hacen creer al insecto que ya la planta está ocupada por los huevos de otra hembra. Creyendo la mariposa que sus huevos tendrán menor probabilidad de salir adelante si tienen que compartir las hojas con los huevos de otro insecto, prefiere irse a otra parte. Resultado: la planta se queda tranquila y no corre el riesgo de morir por culpa de la oruga.

Esto lo hacen las plantas para no ver en peligro su propia existencia. Es la manera en que buscan burlar al devorador. ¡Qué estrategia tan fascinante! ¿Y tú? ¿Qué estrategias usas para no caer en las trampas del enemigo? ¿Eres al menos consciente de que hay un enemigo, que es el diablo, y que anda buscando a quién devorar? Es crucial tener esto claro cada mañana, pues necesitamos defendernos de las asechanzas del diablo con la ayuda de Dios.

El apóstol Pedro nos aconseja el primer paso que debemos dar: que seamos sobrias. Ser «sobria», según el Diccionario de la Lengua Española, es ser «templada, moderada, carecer de adornos superfluos, no estar borracha». «Ya se acerca el fin de todas las cosas. Por eso, sean ustedes juiciosos y dedíquense seriamente a la oración» (1 Ped. 4:7).

Vivamos una vida sencilla, en guardia y con los sentidos alerta.

Marzo 20

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