Regresar

Como un árbol

Play/Pause Stop
«Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas» (Lucas. 6:44).

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se compara al ser humano con un árbol. Así leemos, por ejemplo, en el Salmo 1:3: «Ese hombre es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hace, le sale bien!». O en Isaías 56: 3: «El extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco» (RV60). O en Daniel 4:10: «Estas son las visiones que tuve mientras estaba acostado: “En medio de la tierra había un árbol muy alto"». Es decir, que en la cultura hebrea, la comparación de una persona con un árbol no era algo desconocido.

Jesús, cuando recoge esta comparación, añade un aspecto muy interesante: los frutos. Así, dice: «Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas» (Luc. 6: 44). El contexto en que Jesús dice estas palabras es también muy interesante, pues él mismo estaba siendo acusado, por parte de los fariseos, de ser un árbol malo a pesar de que sus frutos eran buenos. Eso era, obviamente, una gran contradicción. Como dijo el mismo Jesús: «No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno» (Luc. 6:43).

El Señor necesita contar con mujeres cristianas que sean conocidas por sus frutos, es decir, por sus acciones: «Ustedes los pueden reconocer por sus acciones, pues no se cosechan uvas de los espinos ni higos de los cardos» (Mat.7:16). ¿Cómo se logra vivir una vida que produzca buenos frutos/acciones? El mismo Jesús responde esta pregunta: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mi» (Juan 15:1-4).

Permanezcamos unidas a él.

Abril 06

Matutina para Android