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La salvación

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«"Esta es la herencia de los siervos de Jehová: su salvación de mi vendrá", dice Jehová» (Isaías. 54:17, RV95).

La palabra «siervo» tiene dos acepciones diferentes, según el Diccionario de la lengua española: «1. Esclavo de un señor / 2. Persona completamente entregada al servicio de alguien». Bajo ambas acepciones la vemos utilizada en la Biblia, aunque es la segunda acepción la que quiero destacar en el día de hoy.

Según la primera acepción de «siervo», en la Biblia vemos, por ejemplo, que Abraham, el primer hombre al que Dios llamó para que saliera de su tierra y formara una nación especial, tenía «siervos nacidos en su casa y a los que había comprado con su dinero» (Gén. 17:23). Desde el libro del Génesis hasta el Nuevo Testamento, se repiten los casos de personas que tuvieron o fueron siervos, porque la servidumbre era una característica de la organización social de las épocas bíblicas.

Pero la segunda acepción de «siervo» como «persona completamente entregada al servicio de alguien» es la que tiene que ver con nosotras hoy. Porque Dios quiere darnos ese título honorífico; él quiere ser ese «alguien» a quien nos entreguemos completamente y sin reservas. Para Dios, el hecho de que seamos sus siervas no tiene ninguna connotación negativa, sino todo lo contario. Así como habló de David en los términos «¡He encontrado a mi siervo David!» (Sal. 89:20), así desea también referirse a ti y a mí. Desea encontrarse con nosotras de tal modo que, a partir de ese encuentro, dediquemos nuestra vida a su servicio.

Eso fue lo que le pasó a Pablo: «Los saluda Pablo, siervo de Cristo Jesús» (Rom. 1:1); o a Moisés: «Así pues, Moisés, como siervo, fue fiel en toda la casa de Dios, y su servicio consistió en ser testigo de las cosas que Dios había de decir» (Heb. 3:5). ¿Y qué me dices de ti? ¿Quieres ser un Pablo o un Moisés moderno?

Históricamente, nunca los siervos han sido herederos de los bienes de sus amos. Sin embargo, en el reino de Dios, quien decide servirle entregándole su vida se convierte inmediatamente en heredero de la salvación que él nos ofrece; en heredero de todas las promesas que nos ha hecho en su Palabra; heredero del reino de los cielos y de todas las bellezas que hay en él. Tremenda herencia.

La salvación se promete a quien entrega completamente su vida a Dios. ¿Qué te parece hacer ese compromiso hoy?

Abril 12

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