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Hay seis cosas que el Señor aborrece

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«Hay seis cosas [...] que el Señor aborrece por completo» (Prov. 6:16).

Hablemos hoy de ese pasaje tan impactante del Antiguo Testamento que presenta con tanta claridad las conductas que Dios odia. Saber que las odia debería ser motivo más que suficiente para que decidamos alejarnos de ellas, ¿no crees? Veamos cuáles son y comprometámonos a desterrarlas de nuestra vida para siempre.

Los ojos altaneros. La exaltación propia, el creerse alguien, el ser incapaces de reconocer nuestras carencias, faltas o pecados, el no considerar necesario cada día humillarnos ante Dios sabiendo que nuestra vida (y todo lo que tenemos) es frágil, todo eso, le desagrada profundamente a Dios. Porque «¿quién puede dar lecciones a Dios, que juzga aun a los habitantes del cielo?» (Job 21:22). Dios salva a los humildes pero humilla a los orgullosos (ver Sal. 18:27).

La lengua mentirosa. ¿Cómo no va a ofender al Señor que mintamos si él es la verdad? La mentira va en contra de su misma esencia, de su naturaleza. Por causa de un gran engañador que se ha encargado de contar mentiras a la raza humana está nuestro planeta embarcado en un conflicto de dimensiones astronómicas. Querida amiga, no mientas; Dios no tolera la mentira.

Las manos que asesinan a gente inocente. Tal vez pienses que esto no tiene nada que ver con nosotras, pero mira cuál era la perspectiva de Jesús al respecto: «Ustedes han oído que a sus antepasados se les dijo: “No mates, pues el que mate será condenado. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será condenado. Al que insulte a su hermano, lo juzgará la Junta Suprema; y el que injurie gravemente a su hermano, se hará merecedor del fuego del infierno» (Mat. 5:21-22, RV95).

La mente que elabora planes perversos y los pies que corren ansiosos al mal. La maldad es sencillamente intolerable para Dios. Habiendo tantas cosas buenas y positivas en las que ocupar la mente, ¿por qué ofenderlo maquinando lo que no edifica?

El testigo falso y mentiroso. Se puede intuir desde los Diez Mandamientos lo grave que es mentir en contra de otra persona: «No dirás contra tu prójimo falso testimonio» (Éxo20:16, RV95).

El que provoca peleas entre hermanos. Sembrar discordia recoge frutos muy amargos; Dios quiere librarte de cosecharlos. Como decíamos ayer, nuestro ministerio es el de la paz.

Mayo 10

 

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