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Mary Jones

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«Todos tus mandatos son justos y verdaderos». Salmo 119:138

Quiero contarles la historia de una jovencita llamada Mary, que anhelaba tener una Biblia -comenzó diciendo el papá de Susana y Mateo. En su tiempo eran muy escasas y en la iglesia donde ella asistía tenían una que el pastor usaba para leer durante el culto. Desde que tenía ocho años, Mary quería tener una propia, pero ¿cómo?

-¿Cuánto costaba una Biblia entonces? -quiso saber Susana.

Mucho dinero -le respondió su padre, por eso casi nadie la tenía.

-Mary no sabía leer porque donde ella vivía no había escuela. Pero un día construyeron una en un lugar cercano y, a la edad de diez años, Mary aprendió a leer. Ahora tenía más razones para anhelar una Biblia. En una ocasión, Mary se dio cuenta de que una vecina suya que tenía mucho dinero tenía una Biblia, y comenzó a visitarla para leerla. Pero como quería tener la suya propia, se puso a hacer pequeños trabajos para sus vecinos. Así, durante casi seis años, estuvo ahorrando todo lo que le pagaban hasta que logró alcanzar la cantidad necesaria para comprarse una Biblia.

-¡¿Qué?! ¡¿Seis años tuvo que ahorrar para comprarse una Biblia?! -exclamó, asombrado, Mateo.

-Así es -confirmó su padre-, pero ahora que tenía el dinero no había nadie que tuviera una Biblia para que se la vendiera. El pastor de su iglesia le comentó que en una ciudad llamada Bala, a una distancia de 40 kilómetros, vivía el pastor Thomas Charles, que vendía Biblias. Continuaremos mañana con la historia de Mary. Agradezcamos hoy a Jesús porque nosotros tenemos nuestra propia Biblia.

Tu oración:Querido Jesús, gracias por lo que hicieron otras personas para que nosotros podamos tener hoy nuestra propia Biblia.

¿Sabías qué?

La Biblia se escribió originalmente en hebreo, arameo y griego.

4 de enero

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