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La Biblia de Gutenberg

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«La explicación de tus palabras ilumina, instruye a la gente sencilla». Salmo 119:130

-Me imagino que ustedes han oído hablar de Gutenberg, ¿verdad? -preguntó el padre.

-Sí, es el inventor de la imprenta -respondió Susana.

-Qué bueno que inventó la imprenta para que fuese más rápido producir los libros -dijo Mateo.

Como habíamos hablado anteriormente, las Biblias se copiaban a mano; por eso, además de costosas, eran muy escasas -dijo el padre-, pero al inventar Johannes Gutenberg la imprenta, se pudieron imprimir los primeros ejemplares de la Biblia, de los cuales todavía existen algunos en las bibliotecas de diferentes países. Por cierto, se pagaron varios millones de dólares por la última Biblia de Gutenberg que se subastó.

-Seguro que Gutenberg se hizo rico con la venta de Biblias -comentó Mateo.

-No, no se hizo rico -dijo el padre-. Aunque no fue el primer libro que imprimió, sino el segundo, sí fue el más perfecto. Logró iniciar el proyecto para ciento cincuenta Biblias, pero no supo calcular el tiempo que le llevaría producirlas y se le acabó el dinero. Así que pidió prestado a Johann Fust y convirtió al prestamista en socio, pero al volver a acabarse el dinero su socio se quedó con el negocio. Es decir, Gutenberg se quedó sin nada y murió en la ruina.

Qué pena -comentó la mamá, pero qué bueno que un hombre como Gutenberg se dio a la tarea de iniciar el proyecto de imprimir Biblias. A partir de allí se ha ido perfeccionando la impresión y ahora millones de Biblias se venden cada año en el mundo.

-Sí, gracias a Dios porque tenemos la Biblia en nuestro idioma y la podemos leer cada día –concluyó el papá.

Tu oración:Querido Jesús, gracias porque tú permitiste que la Biblia se siguiera imprimiendo para que muchos puedan tenerla.

¿Sabías qué?

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros.

8 de enero

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